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Febrero 3
Lo que en realidad buscas
Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. ROMANOS 8: 6


Creo que Dios nos ve con infinita compasión al ver nuestros frenéticos esfuerzos por alcanzar la vida "de éxito" que tan deseable nos parece. Aunque el significado de esa esperanza varía de persona en persona, todos la asociamos con el gozo, la felicidad, la independencia financiera y la libertad de otras de las necesidades que tenemos. ¡Cuánto afán para obtener más riqueza, un estatus más alto, o conseguir mayor seguridad!Otros buscan, con el mismo afán, y a veces con los mismos métodos, la vida "de éxito espiritual". ¡Qué despliegue de ministerios, actividades y proyectos de servicio! Pero la raíz, es decir, la motivación, para el esfuerzo es el mismo: todos queremos una vida llena de paz.Por desgracia, el mundo nos incita a luchar por muchas cosas, sin tomar el tiempo necesario para examinar la verdadera necesidad que tiene nuestro corazón. La necesidad innegable del corazón de todo ser humano es la paz. Debemos luchar siempre para superarnos en nuestra vida, pero debemos detenernos para reconocer lo que en realidad buscamos, pues, de lo contrario, nuestros esfuerzos nunca darán como resultado la paz que tanto anhelamos.La falta de paz es, antes que nada, el resultado de un alejamiento de Dios, es decir, una condición pecaminosa. Cuando Adán y Eva decidieron reemplazar la voluntad de Dios por su propia voluntad, el pecado entró al mundo, y la verdadera paz se alejó de la vida del ser humano.Nunca obtendremos paz a través de los cambios políticos. Nunca podremos comprar la paz, o crear un ambiente de paz, cambiando las cosas que nos rodean. La verdadera paz tiene su génesis en el perdón de los pecados a través de la fe en Jesucristo; y esta paz inunda cada vez más nuestro ser al someter nuestra vida al Espíritu Santo. Como dijo el salmista, «Mucha paz tienen los que aman tu ley, y no hay para ellos tropiezo» (Sal. 119:165). Y San Pablo dice lo mismo en Filipenses 4:4-7: «Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús». En este contexto, los pasos para la paz son: (1) regocijarnos en el Señor, (2) regocijarnos mas, (3) ser corteses o actuar con gentileza, (4) reconocer que el Señor está cerca, (5) desechar toda ansiedad, y (6) orar por todo y por todos con un corazón lleno de perdón y agradecimiento.Jesús prometió que todos los que practican esto recibirán una paz que trasciende a todo el entendimiento de este mundo.


Febrero 2
El pasado es pasado
Mucho me han angustiado desde mi juventud, puede decir ahora Israel; mucho me han angustiado desde mi juventud; mas no prevalecieron contra mí. SALMO 129: 1,2


Has sufrido en la vida? ¿Has encontrado áspero el camino que has seguido hasta ahora? Israel, el pueblo de Dios, fue angustiado, como dice el texto «desde mi juventud». Israel había pasado su juventud en la esclavitud en Egipto, y bien podía decir «Mucho me han angustiado desde mi juventud». Sin embargo, gracias a Dios, ahora canta un cántico de gozo por la liberación de aquel tenebroso país. Como el poeta, quizá podían evocar este sentimiento: «Sobre mis espaldas araron los aradores». Llegó el momento en que de las huellas que dejaron los latigazos en sus espaldas solo quedaba el recuerdo.Gracias a Dios, Israel pudo decir: «Mas no prevalecieron contra mí». Nuestro versículo de hoy puede recordarles a algunos su pasado lleno de cicatrices y dolor. Quizá este versículo te describa a ti. Si es así, es importante que recuerdes algo: En la familia cristiana hay hermanos creyentes que han sufrido tanto como tú y a los que puedes entender. El que mejor puede entenderte a ti es Jesucristo mismo.Tristemente, muchas personas tienen un problema con su pasado. No pueden olvidarlo. Miles de personas siguen experimentando dolor por su pasado. Son prisioneras del recuerdo. Y, como recordar es vivir, siguen viviendo los mismos traumas y tragedias que sufrieron en su juventud. No dejes que la vida prevalezca así contra ti. Sobreponte a tu historia. Dios quiere libertarte de la tiranía del recuerdo. Quiere ayudarte a borrar el recuerdo y a iniciar una nueva vida. Conozco algunas personas que siguen pidiendo perdón por un pecado que cometieron hace cinco años. Piden perdón una y otra vez, como si no creyesen que Dios, en su gran misericordia, ya los ha perdonado. Si de verdad creyesen que desde la primera vez que se arrodillaron y pidieron perdón fueron perdonados, no seguirían sufriendo como si todavía Dios les tuviese tales cosas en cuenta. Esa actitud es otro de los males de los cuales Dios quiere librarnos.Otras personas son esclavas del pasado porque no pueden olvidar resentimientos y amarguras añejas. En este caso Dios quiere librarnos mediante el milagro del perdón y el olvido total de quienes nos hirieron.Vive tu vida, no como esclavo del pasado, sino como hijo de Dios que tiene su cuenta saldada. Como alguien que nada debe ni le deben. Ese es el secreto de la paz. Así podrías decir, como Israel, «No prevalecieron contra mí».


Febrero 1
Contempla a quien da un nuevo comienzo

Y Jesús dijo: «Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios». LUCAS 9: 62
Quisiera morirme y comenzar de nuevo», me dijo una compañera de trabajo. Había sufrido mucho. Se sentía triste, apenada, incómoda, infeliz. Anhelaba en lo profundo de su ser empezar de nuevo, tener un nuevo comienzo. Quizá tú mismo has sentido alguna vez ganas de volar, de levantar las alas y descansar un poco de la dura realidad de la vida. Muchas personas, en algún momento de su vida, cuando enfrentaron un momento difícil, anhelaron borrar la historia y comenzar de nuevo. Hay quienes durante un tiempo de crisis, frente a la amenaza de perder un ser querido, del abandono de su cónyuge, o simplemente, al comienzo de un nuevo año, procuran un nuevo comienzo.Pero ocurre también que cuando comienzan a mirar hacia atrás, a su pasado lleno de fracasos, y hacia delante, al distante horizonte de sus metas, empiezan a sentir temor. El temor es la red que el diablo tiende para hacer fracasar los mejores propósitos. Los que están temerosos ya fracasaron. Cuando comienzan a pensar que las buenas intenciones no son más que el ansioso subproducto de su propio corazón débil, pierden la fuerza de la fe. Hay quienes temen, con buenas razones, toda clase de pecados y males.¿Cómo podemos tener un nuevo comienzo? Acudiendo a quien puede ayudarnos a comenzar de nuevo y a terminar con éxito. Uno de sus consejos más sabios es este: «Ninguno que, poniendo su mano en el arado, mira hacia atrás es apto para el reino de Dios». El consejo celestial es no mirar hacia atrás, no perder de vista el objetivo. Considera únicamente el próximo paso que debes dar. No te angusties. Cada día es un nuevo comienzo que Dios te otorga. Vive solamente un día a la vez. El presente día debe ser el límite de nuestros esfuerzos y preocupaciones.Piensa hoy en lo siguiente: Dios creó el día y la noche para ponernos límites. No procures vivir más de un día a la vez. Cada día es un nuevo comienzo. Si no aprovechaste bien el ayer, aprovecha bien el comienzo de hoy. Como el viejo sol, que se levanta cada día, son las misericordias de Dios: nuevas cada mañana, para que tomes su misericordia para ese día. No cargues tu día con la carga del día siguiente ni con el trabajo que Dios tiene que hacer.Pon tu mirada en las cosas del cielo. Ahí está el secreto para un nuevo comienzo.

(Tomado del Libro de Meditaciones 2009 "Siempre gozosos , experimentando el amor de Dios" del Pastor Juan O. Perla)


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