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Se cuenta la historia de un príncipe que, deseoso de expresar a su amada lo mucho que la quería, le envió un regalo con una apariencia nada atractiva: un adorno de hierro con forma de huevo de gallina, sostenido con un resorte que le servía de base. Cuando la joven lo vio, se disgustó tanto que lo puso a un lado.
Después de un tiempo, la joven princesa pensó que por lo menos debía revisar el regalo. Por pura curiosidad presionó el resorte. Para su sorpresa, el huevo se abrió y ella pudo ver que dentro había un huevito de bronce también con su resorte. Lo presionó y, al igual que el anterior, se abrió dejando al descubierto un huevito aún más pequeño, pero esta vez de oro. Todavía más intrigada, presione el resorte. Cuando el huevito de oro se abrió, un precioso diamante quedó expuesto ante su sorprendida mirada. El autor del relato compara la experiencia de la princesa con la de aquellos que tienen a su alcance la Biblia, pero prefieren ponerla a un lado sencillamente porque ignoran las preciosas joyas que contiene (Fern Blair Doss, Sigas of the Times [Señales de los tiempos], mayo de 2008, p. 64).
¿Será que te está ocurriendo lo mismo que a la princesa de la historia? Supongo que tienes una Biblia pero, ¿la estás leyendo? ¿Estás dedicando tiempo cada día para explorar sus preciosos tesoros? Si «cavas» hondo en esa rica mina que es la Palabra de Dios, seguramente encontrarás tesoros incalculables, como lo expresa el siguiente versículo:
«Los preceptos del Señor son justos, porque traen alegría al corazón. El mandamiento del Señor es puro y llena los ojos de luz. El temor del Señor es limpio y permanece para siempre. Los decretos del Señor son verdaderos, todos ellos son justos, ¡son de más valor que el oro fino!» (Sal. 19:8-10).
¿En qué consiste el poder de la Palabra de Dios? Trae alegría al corazón y llena los ojos de luz. Con razón dice el Salmista que sus consejos «¡son de más valor que el oro fino!»
¿Qué tal si, comenzando hoy, te propones jugar a «la búsqueda del tesoro» ? Lee tu Biblia cada día, graba en tu corazón sus preciosas promesas y serás dueño de riquezas que nadie te podrá arrebatar.
 
Me propongo Señor, cada día, buscar los tesoros escondidos en tu palabra.

                         Tomado de Meditaciones Matutinas para Jóvenes
                                Dímelo de frente - Por Fernando Zabala.
Recordemos el consejo bíblico para hoy, que nos dice: "Ábreme los ojos, para que contemple las maravillas de tu ley " .( Salmo 119:18, NVI)
JOHN CARLOS SOTIL LUJAN
DIRECTOR DEL WEB BLOG - REFLEXIONES PARA VIVIR





«Guerra avisada —reza el dicho— no mata soldado». Si esta afirmación es cierta, ¿cómo podemos explicar que el diablo tenga tanto éxito al tentarnos? ¿No sabemos que anda como león rugiente?
Lo sabemos. El problema es que el tentador no se presenta como león rugiente, sino como ángel de luz. Esta realidad la expresa bien el profesor Helmut Thielicke, cuando escribe que el diablo es más piadoso que una monja y sabe más de Biblia que un profesor de Antiguo Testamento (How the World Began [Cómo comenzó el mundo], p. 124).
Un buen ejemplo se encuentra en la forma como tentó a Eva. Lo primero que hizo fue «disfrazarse de serpiente». Entonces hizo hablar a este animal. Por último, sembró en la mente de Eva la semilla de la duda: «¿Así que Dios les ha dicho que no coman del fruto de ningún árbol del jardín?» (Gen. 3:1). No se presentó como un ser maligno. Tampoco habló mal de Dios. Simplemente convenció a Eva de que deseaba para ella y su esposo un nivel más elevado de sabiduría. Lo demás es historia.
¿Habría tenido éxito Satanás si no se hubiera «disfrazado» ? ¿O si hubiera dicho: «Oye Eva, acércate a este árbol porque quiero enseñarte cómo desobedecer a Dios»? Por supuesto que no. El mismo profesor Thielicke narra un experimento que ilustra este punto. Delante de un grupo de niños se disfrazó de diablo. Entonces, con voz de terror, les dijo cosas como: «Sáquenle la lengua a la gente»; «Echen cascaras de bananas en el suelo para que la gente se caiga»; «No se bañen», etc. ¿Hicieron caso los niños a ese «diablo»? ¡Todo lo contrario! Le gritaron palabras duras y, según informaron los padres, en los días siguientes los niños se portaron mejor que nunca antes.
¿Conclusión? Satanás nunca te va a decir: «Ven, permíteme enseñarte lo sabroso que es el pecado».   En cambio, te susurrará cosas como: «No seas aburrido, no hay que tomar la religión tan en serio»; «Vamos, disfruta las cosas buenas de esta vida».
Ahora que estas advertido, creo que podemos completar el dicho: «Guerra avisada no mata soldado. Y si lo mata, es por descuidado.

“Padre Celestial, en medio de las voces que reclaman mi atención, ayúdame a reconocer la voz de tu Santo Espíritu y a obedecerla”.

                          Tomado de Meditaciones Matutinas para Jóvenes
                                Dímelo de frente - Por Fernando Zabala.
Recordemos el consejo bíblico para hoy, que nos dice: " Y esto no es nada raro, ya que Satanás mismo se disfraza de ángel de luz". (2 Corintios 11:14)
JOHN CARLOS SOTIL LUJAN
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¿Qué responderías si te preguntaran cuáles son tus prioridades en la vida? Otra pregunta: ¿Qué hiciste para dar el primer lugar en tu vida a lo que es realmente importante? Cuando de prioridades se trata, la siguiente ilustración de Stephrn Covey te puede ayudar.
Imagina una mesa sobre la cual hay una cubeta parcialmente llena de piedras pequeñas. Estas piedrecillas representan las cosas que no son importantes en tu vida. Sobre la mesa hay también varias piedras grandes, que representan las cosas que si son muy valiosas para ti. Se te pide entonces que intentes meter dentro del cubo tantas piedras grandes como sea posible. ¿Cuántas podrías meter siendo que el cubo ya está parcialmente ocupado por las piedrecillas? ¿Tres? ¿Cuatro? El caso es que podrías introducir muy pocas.
Supongamos ahora que sacas de la cubeta las piedrecillas y comienzas a llenarla con las piedras grandes primero. Ahora ya no son tres o cuatro las que logras meter. Colocas una tras otra, y otra, y otra… hasta que, increíblemente, logras meter todas las piedras.
No obstante, el experimento no termina allí. Tomas ahora las piedrecillas y las colocas en el cubo donde ya están las piedras grandes. ¿Qué observas? Las piedrecillas entran al cubo por los espacios que separan las piedras grandes, hasta que ya no hay espacio para una más. Ahora el cubo está lleno (The Seven Habits of Highly Effective Families [Los siete hábitos de las familias muy efectivas], pp. 160, 161).
¿Cuál es la lección? Si las piedras grandes no entran primero, difícilmente entrarán después. Es decir, organiza tu tiempo de manera que las cosas más valiosas reciban la mayor atención. Después que esas prioridades estén bien atendidas, dedícate entonces a las de menor importancia. Si alguna de estas pequeñeces queda sin atender, no será mucho lo que se perderá. En cambio, si las «grandes piedras» (Dios, la familia, la salud, los estudios…) quedan fuera de tu vida, sufrirás una pérdida incalculable. De las cosas que de verdad cuentan para ti, ¿qué está dentro de la «cubeta» y qué está fuera?  Hoy tienes la preciosa oportunidad de dar a cada aspecto de tu vida la importancia que realmente se merece. Solo tú puedes decidir qué quedará dentro y qué quedará fuera.
“Dios mío, concédeme sabiduría al organizar mis prioridades de manera que lo importante para ti también lo sea para mí”
                          Tomado de Meditaciones Matutinas para Jóvenes
                                Dímelo de frente - Por Fernando Zabala.
Recordemos el consejo bíblico para hoy, que nos dice: "Por lo tanto, pongan toda su atención en el reino de los cielos y en hacer lo que es justo ante Dios, y recibirán también todas estas cosas". Mateo 6:33 (NVI)
JOHN CARLOS SOTIL LUJAN
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¿Copiarías en un examen si de esa prueba dependiera tu graduación universitaria?
Hace años un equipo de investigadores condujo un estudio sobre la honestidad académica. Un total de trescientos alumnos universitarios seleccionados al azar respondieron, entre otras, a las siguientes preguntas:
Consideras incorrecto…
1. ¿Copiar en un examen las respuestas de otro alumno?
2. ¿Copiar un trabajo de un compañero de estudios?
3. ¿Copiar de un libro palabra por palabra sin dar crédito al autor?
Aproximadamente el noventa por ciento consideró que todas esas prácticas eran incorrectas. Hasta allí, todo bien. Pero la verdad de los hechos apareció más adelante en el cuestionario, cuando los investigadores introdujeron una ligera modificación a la misma pregunta: «¿Harías cualquiera de estas cosas si estuvieras seguro de que nunca serías descubierto?». Esta vez los resultados cambiaron por completo. Más de la mitad de los participantes respondió que copiarían si tuvieran la seguridad de que nunca serían descubiertos (Thomas Lickona, Educatingfor Character [Educación para el carácter], pp. 57, 58).
¿Por qué esta diferencia en los resultados? La segunda pregunta dio a los estudiantes la seguridad de que la conducta errónea jamás sería descubierta. Y esta información fue todo lo que algunos necesitaron para admitir que harían lo que antes habían calificado como incorrecto.
¿Tú qué piensas? ¿Qué se puede esperar de un joven que evite hacer lo malo Solo por el temor a ser descubierto?
Nuestro verdadero carácter se revela cuando nadie nos está viendo, porque es en privado, cuando nadie nos mira, cuando se revela lo que verdaderamente somos.
¿Hasta qué punto armoniza tu vida en privado con tu vida en público? Vive siempre como si estuvieras en la presencia de Dios.
 No existe mejor escudo contra la tentación, tal como lo expresa Elena G. de White: «Como escudo contra la tentación e inspiración para ser puros y sinceros, ninguna influencia puede igualar a la de la sensación de la presencia de Dios» (La educación, p. 231).
«Señor, ayúdame a estar siempre consciente de tu presencia, no importa dónde yo esté ni cuales sean las circunstancias.”

Tomado de Meditaciones Matutinas para Jóvenes
                                          Dímelo de frente - Por Fernando Zabala.
Recordemos el consejo bíblico para hoy, que nos dice: “Nada de lo que Dios ha creado puede esconderse de él; todo está claramente expuesto ante aquel a quien tenemos que rendir cuentas. Hebreos 4:13″
JOHN CARLOS SOTIL LUJAN
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«¡Este es mi día de suerte!», exclama uno. «Me persigue la mala suerte», dice otro. «¿Cómo puedo mejorar mi suerte?», pregunta un tercero. Esta es la manera usual como mucha gente entiende los sucesos comunes de la vida. Pasan sus días esperando «el golpe de suerte». ¿Qué actitud debería tener el joven cristiano? Una antigua historia que relata Max Lucado nos puede ayudar a responder esta pregunta.
Se cuenta que un anciano campesino tenía un hermoso caballo. Mucha gente quería comprárselo, pero el hombre por nada del mundo quería venderlo. Cierto día el caballo se escapó. Entonces los vecinos visitaron al anciano. — ¿No es una señal de mala suerte que su caballo se haya ido? —Si es buena o mala suerte, no lo sé —respondió el campesino—. Solo Dios lo sabe.
Días después el caballo regresó con una manada de caballos salvajes. Entonces los vecinos lo visitaron de nuevo. Esta vez para felicitarlo por su buena suerte —Si es buena o mala suerte, no lo sé —dijo—. Solo Dios lo sabe.
Al poco tiempo de la llegada de los caballos, el panorama cambió por completo: el hijo del campesino se cayó de uno de los caballos y se fracturó una pierna. Nuevamente llegaron los vecinos, esta vez para decirle que se habían equivocado al decir que tenía buena suerte.
—Si es buena o mala suerte, no lo sé. Solo Dios lo sabe.
Semanas después estalló una guerra entre su país y un país vecino. Se decretó que cada joven mayor de edad que estuviera sano tenía que ser reclutado. El hijo del anciano fue excluido por tener una pierna fracturada. Otra vez vinieron los vecinos…
—Si es buena o mala suerte, no lo sé. Solo lo Dios sabe (In the Eye of the Storm [En el ojo de la tormenta], pp. 144-147).
¿Tenía el anciano buena suerte o mala suerte? La respuesta del cristiano es: Ni la suerte ni el destino dirigen nuestra vida. No hay que consultar el horóscopo ni a los adivinos porque ¡es Dios quien dirige nuestras vidas! Su Palabra nos guía, su poder nos sostiene y él está de nuestra parte en las buenas y en las malas. ¿Qué más se puede pedir?
«Gracias, Señor, porque mi vida está en tus manos.  No hay mejor lugar donde yo pueda estar.”
                          Tomado de Meditaciones Matutinas para Jóvenes
                                Dímelo de frente - Por Fernando Zabala.
Recordemos el consejo bíblico para hoy, que nos dice: “Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman. Romanos 8:28″
JOHN CARLOS SOTIL LUJAN
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Los psicólogos han dividido a los seres humanos en muchas categorías, pero me gusta en particular la forma como lo hace el escritor William Barclay. En opinión de Barclay, la gente se puede dividir en dos grandes grupos:
1. Los que ante los desafíos dicen: «Es imposible».
2. Los que ante los mismos desafíos responden: «Vamos a intentarlo».
Como ejemplo, este autor menciona la orden que el Señor dio a los discípulos de predicar el evangelio «hasta en las partes más lejanas de la tierra» (Hech. 1:8).
¿Puedes imaginar lo que significaba para un puñado de discípulos, sin estudios, el desafío de cubrir toda la tierra con el mensaje de salvación? En realidad eran apenas unos centenares de creyentes (ver Hech. 1:15; 1 Cor. 15 6). Unos centenares, ¿para evangelizar a cuántos? ¡A todo el mundo conocido!
Ante semejante desafío, ¿cómo culpar a los que dijeron: «Esta tarea es imposible»? Pero los discípulos obedecieron la orden de su Señor de ir «a las gentes de todas las naciones» (Mat. 28:19). ¿Cuál fue el resultado? Que a través de los siglos, millones de personas han aceptado a Cristo como Salvador, incluyéndote a ti y a mí.
¿A qué clase perteneces tú? ¿A los que ante los desafíos dicen: «Es imposible» ? ¿O a los que responden: «Vamos a intentarlo» ?
Piensa por un momento en los desafíos que ahora mismo estás enfrentando. ¿Tienes problemas con tus mejores amigos o amigas? ¿Piensas que nunca te vas a casar porque nadie se fija en ti? ¿Estás luchando con un vicio que quiere esclavizarte? ¿Hay en tu vida algún pecado acariciado, que con el transcurso de los días se ha estado fortaleciendo? En tus estudios, ¿hay alguna materia que temes pueda arruinar tus aspiraciones de graduarte?
La lista puede ser interminable, pero cualquiera sea el desafío que ahora mismo estés enfrentando, no digas: «No puedo vencer». Tú y yo no somos de los que dicen: «Es imposible». Al contrario, pertenecemos al grupo de los que dicen: «A todo puedo hacerle frente, gracias a Cristo que me fortalece» (Fil. 4: 13).
«Señor, decido ahora mismo entregarte mí vida. Sostenme con tu mano poderosa al enfrentar los desafíos de este día”
                         Tomado de Meditaciones Matutinas para Jóvenes
                                Dímelo de frente - Por Fernando Zabala.
Recordemos el consejo bíblico para hoy, que nos dice: “Porque yo soy el Señor tu Dios, que sostiene tu mano derecha; yo soy quien te dice: «No temas, yo te ayudaré» Isaías 41: 13, NVI
JOHN CARLOS SOTIL LUJAN
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Cualquiera que vea por primera vez el nacimiento de una jirafa, muy probablemente pensará que la madre es la más cruel del mundo animal. Apenas la jirafa bebé sale del vientre materno, lo primero que trata de hacer es pararse sobre sus débiles patitas. Cuando lo logra, entonces ocurre lo que uno menos espera. La madre la patea hasta enviarla al suelo, para que se levante de nuevo. Si no lo hace, la madre insistirá hasta que lo logre.
Cuando la jirafa bebé finalmente logra levantarse, la madre la envía otra vez al suelo. Pero no se trata de «abuso infantil», en absoluto. La madre sabe que la jirafa recién nacida necesita fortalecer sus piernas lo antes posible para que pueda avanzar con el resto del rebaño. No hacerlo equivale a convertirse en un suculento desayuno para los hambrientos depredadores que abundan por los alrededores.
La conducta de la madre jirafa no es muy diferente de la de nuestros padres cuando intentan prepararnos para la vida. Lo que ellos quieren es equiparnos con principios y valores que nos permitirán no solo sobrevivir, sino también triunfar en una sociedad que se muestra cada vez más complaciente con el mal.
En el momento nos resulta fastidioso que nos impongan límites, pero la verdad es que, sin esos reglamentos, nuestro desarrollo integral jamás se haría realidad. Ya sabes a qué me refiero. A nadie le gusta que se le diga lo que tiene que hacer. Creemos que «nos las sabemos todas». Pero la realidad es que los adultos han vivido durante más tiempo. Ya saben por experiencia que sin límites no hay desarrollo. Durante años, cuando tuve tu edad, me costó entender por qué mis padres exigían el cumplimiento de reglas en nuestro hogar. Ahora que yo mismo soy padre, lo entiendo perfectamente. Y doy gracias a Dios porque mis padres fueron constantes en la aplicación de esas reglas. Cuando tus padres te exijan obediencia, o cuando te «empujen» para que salgas adelante, recuerda que la jirafa madre patea a su bebé porque sabe que solo así podrá sobrevivir en un mundo hostil. Y recuerda, una vez más:
SIN LÍMITES NO HAY DESARROLLO.
«Ayúdame Señor, a escuchar al sabio consejo de los adultos que desean sinceramente mi bienestar».
                          Tomado de Meditaciones Matutinas para Jóvenes
                                Dímelo de frente - Por Fernando Zabala.
Recordemos el consejo bíblico para hoy, que nos dice: Hijos, obedezcan en todo a sus padres, porque esto agrada al Señor. Colosenses 3:20.
JOHN CARLOS SOTIL LUJAN
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Imagina una copa con líquido hasta la mitad. ¿Qué imagen se proyecta en tu mente: la de una copa medio vacía o la de una copa medio llena? Tu respuesta podría indicar la actitud que acostumbras tener ante las experiencias de la vida.
La actitud de «la copa medio vacía» es ilustrada por la experiencia de una señora que era muy pesimista. Tan pesimista era que un día en el cual, cosa rara, estaba contenta, le preguntaron cómo se sentía. Su respuesta fue: «La verdad es que hoy me siento bien. El asunto es que cuando comienzo a sentirme mejor, entonces me pongo peor al pensar en lo mal que me sentiré cuando otra vez me sienta mal» (Clovis Chappell, Sermons on Biblical Characters [Sermones sobre personajes bíblicos], p. 118). ¡Qué te parece!
La actitud de «la copa medio llena» es ilustrada por Matthew Henry, un conocido comentador de la Biblia que vivió en el siglo XVII. Se cuenta que en cierta ocasión, el pastor Henry fue víctima de un robo. Cuando llegó a su casa escribió en su diario: «Doy gracias, en primer lugar, porque nunca antes me habían robado. En segundo lugar porque, aunque me quitaron la cartera, no me quitaron la vida. En tercer lugar, porque aunque me quitaron todo lo que tenía, en realidad no era mucho. Por último, doy gracias porque fue a mí a quien robaron, y no fui yo quien robó».
Hoy tu mente será bombardeada por miles de estímulos. Unos serán negativos; otros, positivos. Unos agradables; otros, desagradables. Probablemente un amigo te traicionará. O fracasarás en un examen. O te irá mal en el partido de fútbol. O romperás con tu novia, o novio. ¿Cómo responderás a esas experiencias negativas? ¿Te quedarás en el suelo, pensando que eres un fracasado? ¿O te levantarás para enfrentar los nuevos desafíos de la vida, apoyado en el poder de Dios? TÚ DECIDES.
Padre celestial, ayúdame a usar bien mi libertad al responder a los desafíos de este día.
                          Tomado de Meditaciones Matutinas para Jóvenes
                                Dímelo de frente - Por Fernando Zabala.
Recordemos el consejo bíblico para hoy, que nos dice: Viviré con toda libertad, porque he buscado tus preceptos. Salmo 119:45, NVI
JOHN CARLOS SOTIL LUJAN
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Se cuenta que dos amigos se encontraron después de no verse durante algún tiempo. Uno de ellos se había casado, mientras que el otro permanecía soltero.
—¿Y por qué no te has casado? —preguntó el casado al solter
o.
—Durante mucho tiempo busqué la mujer perfecta. Viajé de un lugar a otro hasta que conocí a una mujer muy espiritual y muy hermosa; pero no sabía nada de los oficios propios del hogar.
—Y, ¿qué pasó... ? —preguntó el amigo.
—La descarté. Luego seguí buscando hasta que encontré una mujer que conocía bien los oficios del hogar, pero era muy fea.
—¿Entonces?
—Seguí buscando hasta que un día me pareció haber encontrado la mujer perfecta.
Le gustaba ir a la iglesia, conocía bien los deberes del hogar y era una hermosura.
—¿Y por qué no te casaste con ella?
—El problema era que ella también estaba buscando al hombre perfecto.
No me extrañaría saber que tanto él como ella todavía estén buscando pareja.

¿Cuál es el punto en cuestión? El punto es, sencillamente, que «Miss Perfecta» no existe. Tampoco «Míster Perfecto». Tú y yo somos seres humanos caídos que vivimos en un planeta golpeado por los cuatro costados. A diario luchamos por ser mejores personas y por realizar nuestros sueños. Pero muy a menudo prometemos y no cumplimos, nos ponemos de mal humor y decimos cosas que después lamentamos.
Razón tiene Lewis Smedes cuando escribe: «Todos somos imperfectos. Y si aceptamos este lamentable, pero estimulante hecho de la vida, entonces estaremos listos para crecer verdaderamente [...]. No favoreceremos en absoluto nuestro crecimiento personal mientras sigamos acariciando la fantasía de la mujer ideal o del hombre ideal» (Caring and Commitment, [Cuidado y compromiso], p. 73).

¿Conclusión? Si estás buscando pareja, pide a Dios que te guíe a la persona adecuada para ti. Y si ya estás casado, pide al Señor que te ayude a aceptar a tu cónyuge tal como es (con defectos incluidos). Mejor aún, pídele que te use como una ayuda idónea para que tu pareja pueda desarrollarse plenamente como persona y crecer espiritualmente en Cristo.
Padre amado al igual que hiciste con Adán,  haz para mi la pareja idónea.


                          Tomado de Meditaciones Matutinas para Jóvenes
                                Dímelo de frente - Por Fernando Zabala.
Recordemos el consejo bíblico para hoy, que nos dice: El amor [...] todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 1 corintios 13:6, 7 (NVI)
JOHN CARLOS SOTIL LUJAN
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Aquí va una adivinanza: ¿Cuál es ese defecto que mientras más lo tenemos, más nos disgusta verlo en otros; y que con facilidad descubrimos en los demás, pero nunca en nosotros mismos?
¿Ya lo adivinas? Se trata del orgullo. Piensa por un momento en el asunto: ¿Has conocido a una persona orgullosa que admita que tiene ese problema? No. El orgulloso es el último en admitir que lo es.
La verdad sea dicha: En el fondo, todos tenemos algo de orgullosos. Solo que nos cuesta mucho admitirlo. Por ello, a veces conviene que la vida nos recuerde que no somos tan grandes, ni tan inteligentes, ni tan populares como creemos serlo. Algo así como lo que le pasó a Bobby Bowden, el famoso entrenador de fútbol americano de la Universidad Estatal de Florida.
Cuenta Bowden que una vez quiso ir a pasear con su esposa a un lugar donde la gente no le pidiera autógrafos, ni los reporteros lo molestaran con entrevistas. Terminaron escogiendo un pequeño pueblo de New England. Cierto día decidieron ir al cine. Apenas entraron a la sala, se escuchó una ronda de aplausos. Sorprendido de que aun en ese pueblo lo conocieran, Bowden reconoció el gesto del público levantando su mano derecha, en forma de saludo.
Al final de la película, uno de los empleados del teatro se le acercó.
—¿Sabe usted por qué el público le brindó ese sonoro aplauso?
—Dígamelo usted —respondió el deportista.
—El caso es que aquí la película comienza cuando se alcanza un mínimo de espectadores. Cuando ustedes entraron, se completó el mínimo necesario. Por eso la gente aplaudió.
Definitivamente, Dios tiene sus métodos para mantenernos humildes (Real Life Devotions and Funny Stories for Men [Devociones de la vida real y relatos graciosos para hombres], lectura devocionales 10).
Cuando te sientas tentado a pensar que eres mejor que los demás, da gracias a Dios por cualquier talento que hayas recibido. Pídele también que te ayude a ser cada día más semejante a su amado Hijo Jesucristo, quien siendo Dios tomó nuestra naturaleza humana, «se humilló a sí mismo, [y] por obediencia fue a la muerte, a la vergonzosa muerte de cruz» (Fil. 2:8).
Padre amado, que yo nunca pierda de vista el precio de mi salvación.
Padre amado, que yo nunca pierda de vista el precio de mi salvación.
                           Tomado de Meditaciones Matutinas para Jóvenes
                                Dímelo de frente - Por Fernando Zabala.
Recordemos el consejo bíblico para hoy, que nos dice: "El que a sí mismo se engrandece será humillado; y el que se humilla, será engrandecido". Lucas 14:11.
JOHN CARLOS SOTIL LUJAN
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¿Con base a qué criterios se puede decir que una persona es un fracaso? El siguiente relato, que cuenta William Bennett, nos puede ayudar a entender este tema.
Es el caso de un hombre que se consideraba un fracasado. Entonces un amigo le recomendó que hablara con un anciano sabio que vivía en el pueblo. Y así lo hizo.
—Necesito de su ayuda, maestro —dijo el hombre—. De cada dos proyectos que emprendo, fracaso en uno. ¿Qué me recomienda?
—Vaya a la biblioteca del pueblo —le dijo el anciano—, y lea la página 720 del Almanaque mundial.
El hombre fue a la biblioteca y encontró que en esa página del Almanaque Mundial aparecía una lista de los grandes bateadores del béisbol de todos los tiempos. En el tope se encontraba Ty Cobb, con un promedio al bate de .367. «No entiendo lo que este nombre me quiere decir», pensó. Y fue de nuevo donde el anciano.
—Amigo, ¿qué tiene que ver Ty Cobb con mis fracasos?
—¿Te diste cuenta de que su promedio fue de .367? Eso significa que tuvo éxito aproximadamente en una de cada tres veces al bate. Es decir, fracasó dos de cada tres veces. Y se le considera el más grande de todos los tiempos (The Book ofVirtues for Young Peopk [El libro de las virtudes para jóvenes], p. 211).
Dicho de otra manera, ni siquiera los mejores en su especialidad logran un cien por ciento de acierto. Y ellos lo saben. Por eso se preparan bien para hacer lo mejor que pueden, conscientes de que se equivocarán. Pero prefieren equivocarse a cruzarse de brazos sin hacer nada en la vida. Esta idea la expresó muy bien un autor anónimo cuando escribió:
«El hecho de que fracase…
— No significa que soy un fracasado. Significa que he aprendido algo.
— No quiere decir que soy un tonto. Quiere decir que tuve el valor de intentarlo.
— No significa que soy inferior. Significa que no soy perfecto.
Algo más: Que fracasemos al tratar de hacer algo no significa que Dios nos haya abandonado. Significa que todavía nos está enseñando. De manera que, aprendamos de nuestros fracasos y, con el poder de Dios, sigamos adelante.
Ayúdame, Señor, a aceptar mis errores como parte de mi proceso de desarrolla.
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                                Dímelo de frente - Por Fernando Zabala.
Recordemos el consejo bíblico para hoy, que nos dice: ¡Gracias a Dios que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo! (1 Corintios 15: 57)
JOHN CARLOS SOTIL LUJAN
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Un hombre se acerca a un local donde hay un letrero que dice “Segunda oportunidad”. Al frente hay una larga fila de personas, a la espera de que se abran las puertas. Intrigado por lo que se ofrece ahí, pregunta.
-Disculpe, amigo, ¿qué ofrecen en este lugar?
-Lea el anuncio: “Segunda oportunidad”. Es la posibilidad de recuperar algo muy valioso que haya perdido.
-Disculpe mi atrevimiento pero, ¿qué espera recuperar usted?
-La oportunidad de estudiar. Abandoné los estudios hace mucho, y quiero empezar de nuevo.
La fila es larga, pero el hombre decide unirse al grupo. Ahí hay toda clase de gente. Una joven había perdido la esperanza de amar de nuevo, se propone comenzar una nueva relación. Un drogadicto desea la oportunidad de comenzar una nueva vida…
Después de una larga espera, llega el turno del hombre.
-¿Usted qué desea?- pregunta la persona que atiende el negocio.
-Mire usted, perdí mucho tiempo durante mis años juveniles. Quiero comprar al menos una parte del tiempo perdido.
-Señor, con mucha pena debo informarle que aquí no vendemos tiempo.
-¡Pero no es justo! Todos aquí han podido obtener lo que pidieron.
-Sí, pero lamentablemente el tiempo perdido no se puede recuperar.
-¿Y entonces qué puedo hacer?
-Lo que muchos otros han hecho: aprovechar al máximo el tiempo que le queda.
Es muy cierto: no podemos recuperar el tiempo perdido. ¿Por qué? El pastor Leonard A. Johnson lo explica de manera muy simpática cuando compara el tiempo con un crédito diario que cierto banco te da por 86, 400 dólares. El problema (si a eso se le puede llamar problema) es que tienes que usar todo ese dinero durante ese día, porque el saldo no pasa al día siguiente. Cada noche, automáticamente, el banco borra de tu cuenta todo el dinero que no hayas usado. ¿Qué harías tú con esa suma de dinero? Pues lo usarías cada día (Inspirational Sayings and Stories from A to Z, pp. 226, 227).
Cada día recibimos el tesoro del tiempo; es un tesoro de 86, 400 segundos. El tiempo que no uses, simplemente lo perderás. El tiempo que no uses, simplemente lo perderás, porque ¡es un recurso no renovable!
PADRE CELESTIAL, DAME SABIDURÍA PARA USAR CADA DÍA EL TIEMPO DE UN MODO QUE GLORIFIQUE TU NOMBRE.
                       Tomado de Meditaciones Matutinas para Jóvenes
                                Dímelo de frente - Por Fernando Zabala.
Recordemos el consejo bíblico para hoy, que nos dice: "NO VIVAN COMO NECIOS SINO COMO SABIOS, APROVECHANDO AL MÁXIMO CADA MOMENTO OPORTUNO, PORQUE LOS DÍAS SON MALOS". 
(Efesios 5: 15, 16).
JOHN CARLOS SOTIL LUJAN
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