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En septiembre de 2010, Joni Eareckson Tada publicó su libro titulado A Place of Healing [Un lugar de sanación]. La pregunta fundamental que plantea es la siguiente: Si Dios quiere sanar a las personas, ¿por qué no siempre lo hace? Esta es una pregunta especialmente importante para Joni. Hace más de cuatro décadas, sufrió un accidente cuando se arrojó al agua en la bahía de Chesapeake. Quedó tetrapléjica, es decir, paralizada de las cuatro extremidades. Además, en años recientes ha sufrido un dolor crónico atroz. Por si esto fuera poco, le diagnosticaron cáncer de mama en el verano de 2010. En una entrevista con la revista Time después de la publicación del libro, Joni confesó que se ha encontrado a sí misma algunas veces pensando: «Señor, esto es demasiado como para soportarlo, ¿estás seguro de que sabes lo que haces?».
Es posible que tú también te hagas esta pregunta o te la hayas hecho en el pasado. Si no es así, es posible que te la plantees en el futuro, porque vivimos en un mundo de pecado donde el dolor nos alcanza a todos. Yo también me hice esta pregunta cuando mi hijo murió en mis brazos el 21 de julio de 2003.
No sé si Joni contestó finalmente la pregunta en su libro (salió a la venta una semana antes de que yo escribiera estos renglones, así que no lo tenía en mis manos). Sin embargo, temo que su pregunta solamente recibirá respuesta cuando se la hagamos personalmente a Dios en el cielo. Joni, sin embargo, hizo una revelación extraordinaria a Time. En ese momento explicó que si Dios la hubiera sanado milagrosamente cuando tenía 17 años, no habría podido ministrar a tantas personas inválidas o discapacitadas, ni habría sido un motor clave para la legislación en los Estados Unidos (que ha tenido impacto en diversos lugares del mundo) en favor de las personas con alguna discapacidad.
Tú y yo debemos hacer lo mismo. Hemos de pedir al Señor que extraiga algo de nuestro dolor. Algo que redunde en beneficio para otros. Hemos de evitar que nuestro sufrimiento sea estéril, sin sentido, que se desvanezca en la historia sin haber dejado huella. Eso es lo que Cristo hizo con su dolor. Lo utilizó para salvarnos. ¿Permitirás que Dios extraiga de tu sufrimiento algo bueno para ti y para los demás?
Tomado de : ¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
    Por Félix H. Cortez.

Recordemos EL PENSAMIENTO BÍBLICO DE HOY , que nos dice: 
Dichoso el que tiene en ti su fortaleza, que solo piensa en recorrer tus sendas. Cuando pasa por el valle de las lágrimas lo convierte en región de manantiales (Salmo 84: 5, 6)
JOHN CARLOS SOTIL LUJAN 
DIRECTOR DEL WEB BLOG - REFLEXIONES PARA VIVIR

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Olvidar no es lo mismo que perdonar. Si te pones a pensar, te darás cuenta de que nadie puede perdonar aquello que ha olvidado. De hecho, cuando las heridas que otros nos han hecho son profundas y nos han lastimado, cuando el dolor del recuerdo perdura en la memoria, es cuando enfrentamos realmente la crisis del perdón. Este hace posible que sanemos la memoria.
En algunas circunstancias es bueno olvidar las heridas que otros nos han hecho. Si estas son triviales y poco profundas, debemos olvidarlas y dejar que se sanen solas. No podemos andar por la vida como ropavejeros, cargando un saco de recuerdos dolorosos y sin mayor significado. Hay, sin embargo, heridas más profundas y graves. Necesitan que se les aplique un tratamiento para atenderlas oportunamente. De otra manera se infectarán y envenenarán todo nuestro ser.
Una vez que hemos perdonado es posible olvidar. ¿Qué significa esto? La historia de José es un buen ejemplo.
Sus hermanos lo vendieron como esclavo injusta y traidoramente. Génesis 41: 51 dice que Dios hizo olvidar a José los problemas y la, casa de su padre donde había sufrido tanto. ¿Olvidó José el odio y las palabras crueles de sus hermanos, el día que le quitaron el manto de colores, lo insultaron de distintas maneras y lo lanzaron cruelmente al foso? ¿Acaso fue cuando se sentaron a comer y lo abandonaron para que muriera de hambre? ¿Y cuando regatearon el precio para venderlo como esclavo, la agonía y el terror que se apoderó de él mientras cada uno de. sus hermanos se negó a escuchar su clamor para que lo liberaran? En realidad no olvidó. Cuando volvió a ver a sus hermanos muchos años después recordó a cada uno por su nombre, el orden en el que habían nacido y quiénes habían sido más crueles con él. Entonces, ¿en qué sentido olvidó? En el sentido de que renunció a la venganza, en el sentido de que amaba a sus hermanos como si no le hubieran hecho daño. Es decir, olvidó el dolor y la ira asociados con la herida. José había sanado y por lo tanto pudo olvidar.
Ya que vivimos en un mundo tan cruel, es posible que alguien te haya herido. Sería bueno que tú también empezaras hoy a perdonar para que puedas olvidar y sanar. Con la ayuda de Dios puedes lograrlo. Decídete.
                     Tomado de : ¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
    Por Félix H. Cortez.

Recordemos EL PENSAMIENTO BÍBLICO DE HOY , que nos dice: 
Al primero lo llamó Manasés, porque dijo: «Dios ha hecho que me olvide de todos mis problemas, y de mi casa paterna» (Génesis 41: 51).
JOHN CARLOS SOTIL LUJAN 
DIRECTOR DEL WEB BLOG - REFLEXIONES PARA VIVIR

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¿Has visto a un joven esforzado y lleno de entusiasmo en las actividades que lleva a cabo? No es muy común, ¿verdad? Es cierto que este tipo de personas no abunda. La mayoría prefiere dar el mínimo esfuerzo y conformarse con muy poco.
Se cuenta que en cierta universidad, un profesor Se esforzaba por motivar a los alumnos para que se entusiasmaran con su asignatura que, por cierto, era una de las más complicadas del curso. De pronto, un joven levantó la mano y preguntó al maestro:
—¿Cuál es la mínima nota que necesitamos para aprobar su materia?
El profesor se quedó petrificado por la pregunta. Luego, respondió:
—Aquí hay un problema de otro tipo. Cierren sus libros. Debemos hablar de esto con mayor detenimiento.
Así fue como el profesor trató de explicarles la importancia de dar el mayor esfuerzo en cualquier actividad en que uno se involucra. Los jóvenes iban asimilando lentamente lo que el profesor trataba de enseñarles.
Dios no espera lo mismo de todos nosotros. Claro que no espera lo mismo de un niño que de un adulto, o de un anciano y de un joven. No espera los mismos resultados; sin embargo, si espera un esfuerzo equivalente. ¿Por qué? Porque la voluntad revela el carácter de una persona. Lo importante no son exclusivamente las calificaciones en la escuela, ya que dependen de diversas circunstancias, sino el trabajo y el empeño con que lo realices. Entonces, ¿es necesario esforzarse por obtener una buena nota en la escuela? Por supuesto que sí, ya que eso revela tu carácter. Elena G. de White se refiere al carácter como un verdadero tesoro, el cual representa «la posesión más valiosa de la tierra y el cielo» (La educación, cap. 15, p. 125). Luego agrega: «La edificación del carácter es la obra más importante que jamás haya sido confiada a los seres humanos y nunca antes ha sido su estudio diligente tan importante como ahora. Ninguna generación anterior fue llamada a hacer frente a problemas tan importantes; nunca antes se hallaron los jóvenes frente a peligros tan grandes como los que tienen que arrostrar hoy» (Iba, cap. 25, pp. 203, 204).
¿Te das cuenta? La edificación del carácter es la obra más importante de toda tu vida. ¿Por qué? Porque el carácter es lo único que llevaremos al cielo. Es el gran tesoro de la existencia humana. Por eso hay que Cuidarlo mucho, edificándolo con los mejores hábitos; entre ellos, el esfuerzo.
Hoy te invito a que te esfuerces al máximo en lo que vayas a realizar. Recuerda que el empeño que pones en hacer las cosas es un indicio de tu carácter.
                 Tomado de : ¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
    Por Félix H. Cortez.

Recordemos EL PENSAMIENTO BÍBLICO DE HOY , que nos dice: 
¿Qué provecho saca el hombre de tanto afanarse en esta vida? (Eclesiastés 1: 3).

JOHN CARLOS SOTIL LUJAN 
DIRECTOR DEL WEB BLOG - REFLEXIONES PARA VIVIR

La traición es una de las acciones más infames. Jesús mismo sufrió una terrible traición a manos de uno de sus propios discípulos. La siguiente historia puede ayudarte a percibir las nefastas consecuencias de una traición.
A mediados del siglo IX, un joven de nombre Miguel III ascendió al trono del Imperio Bizantino. Como era un muchacho inexperto, sintió la necesidad de tener un consejero en quien pudiera confiar. Inmediatamente pensó en Basilio, su mejor amigo. Basilio no tenía experiencia alguna en la política y el gobierno (era el jefe de los establos reales), pero había demostrado una y otra vez su lealtad y gratitud hacia Miguel.
Los dos hombres se habían conocido años antes, cuando Miguel visitaba los establos. En cierta ocasión, un caballo salvaje se asustó y comenzó a galopar fuera de control, poniendo en gravísimo peligro la vida del príncipe. Pero Basilio, joven jinete de Macedonia, salvó la vida de Miguel al controlar al caballo desbocado.
La fuerza y él valor del muchacho impresionaron de tal modo a Miguel que inmediatamente lo ascendió a jefe de los establos imperiales. Colmó a su siervo de obsequios y favores; así que terminaron por ser grandes amigos. Cuando fue ascendido a emperador y necesitó un consejero de confianza, inmediatamente pensó en Basilio y lo nombró administrador y consejero principal.
Basilio aprendió con rapidez. Pronto, se convirtió en un brillante consejero y comenzó a ganar influencia, riqueza, poder y alianzas en el senado y el ejército. Con el paso del tiempo, el verdadero carácter de Basilio salió a relucir. Convenció al emperador de que destituyera a su tío Bardas, el que le había ayudado a acceder al trono y era comandante del ejército. Luego Basilio mismo lo asesinó a puñaladas.
La historia es triste y dolorosa. Basilio convenció a Miguel de que lo nombrara comandante en jefe del ejército. Llegó un momento en que tenía más riquezas y más poder que el propio emperador. Un día Miguel se despertó rodeado de soldados. Basilio contempló impávido cómo lo asesinaban. Después de autoproclamarse emperador, cabalgó por la Calles de Bizancio llevando en la punta de su lanza la cabeza de su antiguo amigo.
La lealtad es una de las virtudes más excelsas de un ser humano. Nadie que traicione a otro puede aspirar a ser recordado con honor. Que la lealtad a Dios, a tu familia, a tus amigos, a tu iglesia, sea una de las características más destacadas de tu carácter.

                 Tomado de : ¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
    Por Félix H. Cortez.

Recordemos EL PENSAMIENTO BÍBLICO DE HOY , que nos dice: 

Jesús le preguntó: «Judas, ¿con un beso traicionas al Hijo del hombre?» (Lucas 22: 48).

JOHN CARLOS SOTIL LUJAN 
DIRECTOR DEL WEB BLOG - REFLEXIONES PARA VIVIR
Rachel Beckwith tenia solo nueve años cuando murió, el 23 de julio del 2011; apenas dos semanas ames de que yo escribiera esta reflexión. Puedes leer su historia en el artículo del New York Times «Rachel’s Last Fund Raiser» [La última colecta de Rachell, de Nicholas Kristof. Desde muy pequeña, tuvo el deseo de ayudar a otros. A los cinco años donó su cabello a una organización llamada Locks of Love [Rizos de amor] que hace pelucas para niños que han perdido el cabello por causa del cáncer u otras enfermedades. Después de que le cortaran el cabello, Rachel anunció que se lo dejaría crecer para volverlo a donar. Y así fue.
Cuando tenía ocho años, Rachel decidió donar su fiesta de cumpleaños número nueve el 12 de junio de 2011, con el objetivo de construir pozos para personas necesitadas en África mediante una organización llamada Charity: Water. Pidió a sus amigos que, en vez de darle un regalo, donaran nueve dólares en la página de Internet que había designado (charitywater.org/rachel). Se propuso una meta de trescientos dólares, pero entristeció cuando solo pudo recaudar doscientos veinte. 01 20 de julio, Rachel sufrió un accidente mientras viajaba en automóvil con su familia y quedó gravemente herida. Sus amigos y miembros de iglesia, buscando cómo apoyarla, se enteraron de su colecta y empezaron a donar dinero en su página de Internet. Muy pronto las donaciones sobrepasaron los trescientos dólares y se recaudaron 47,544 dólares antes de que la pequeña muriera, rompiendo el récord del famoso cantante Justin Bieber, que había regalado su fiesta de cumpleaños número diecisiete. El 23 de junio, Rachel fue desconectada de los aparatos que la mantenían con vida porque era claro que nunca despertaría. Sus padres habían decidido donar una vez más su cabello y varios órganos para dar vida a otros niños. La colecta de Rachel siguió creciendo. Consulté su página poco antes de escribir esta lectura, y llevaba más de un millón de dólares. Quién sabe cómo terminará lo que ella inició con amor.
Lo mismo pasa cuando, con amor, comunicamos el evangelio de Cristo Jesús. Puede ser que por medio de ti se conviertan solo unas cuantas personas, pero no sabes hasta dónde llegará esa cadena. Cuando siembras con amor la semilla del evangelio, el Espíritu Santo potenciará tu esfuerzo y los resultados serán eternos. Todos tenemos el privilegio de iniciar una cadena de vida que alcanzará hasta la eternidad. ¿Ya iniciaste la tuya?
                 Tomado de : ¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
    Por Félix H. Cortez.

Recordemos EL PENSAMIENTO BÍBLICO DE HOY , que nos dice: 
Entonces oí una voz del cielo, que decía: «Escribe: “Dichosos los que de ahora en adelante mueren en el Señor”». «Sí», dice el Espíritu, «ellos descansarán de sus fatigosas tareas, pues sus obras los acompañan» (Apocalipsis 14: 13).

JOHN CARLOS SOTIL LUJAN 
DIRECTOR DEL WEB BLOG - REFLEXIONES PARA VIVIR


Oskar Schindler era un rico empresario alemán que salvó a miles de judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Es posible que hayas visto la película sobre su vida y su obra dirigida por Steven Spielberg, La lista de Schindler. El clímax de la película surge un poco antes del final. Después de despedirse de los judíos a quienes habla salvado la vida, justo antes de marcharse, le regalaron un anillo de oro como símbolo de su gratitud. Habían obtenido el oro de la prótesis dental de uno de los trabajadores y lo fundieron para hacer un anillo que tenía grabada una frase del Talmud: «Quien salva una vida, salva al mundo entero». Cuando se lo entregaron a Schindler este se sintió halagado, pero al mismo tiempo avergonzado. Dijo:
—Es de oro. ¡Pude haberlo vendido para salvar una vida mas! Stern, pude haber hecho más, mucho más.
—Oskar —dijo Ithzak Stern—, hiciste mucho; ahora hay mil cien personas vivas, gracias a ti. Míralas.
 —Yo malgasté mucho dinero, no te imaginas cuánto —se lamentó Schindler entre Lágrimas—. Mira este coche, ¿por que lo conserve? Podría haber salvado diez personas más. Mira este botón, podría haber salvado dos personas más. Este otro, dos personas más.
 Luego, llorando sin consuelo, dijo:
 —Podría haber salvado una persona más. ¿Por qué no lo hice?
Esto sucederá en el fin. ¿Cuántos lamentarán haber vivido pensando solo en si mismos? Procura que no te pase a ti. ¿Qué tipo de persona era Oskar Schindler? Un nazi que vivía en la Alemania nazi. ¿De dónde sacó la inspiración y la fuerza para llevar a cabo una obra como aquella? Creo que del mismo depósito de donde podemos sacarlas nosotros, del corazón de amor de Dios.
¡Cuántas cosas se verán en su verdadera dimensión cuando todo termine! ¡Cuántas cosas desearemos haber vendido para predicar el evangelio y salvar una vida más! Algo que veremos cuando venga el reavivamiento que esperamos en el seno del pueblo de Dios será la piedad primitiva registrada en la Biblia: «Vendían sus propiedades y posesiones, y compartían sus bienes entre sí según la necesidad de cada uno» (Hech. 2: 45). Hoy es el momento de colaborar con Dios.
                   Tomado de : ¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
    Por Félix H. Cortez.

Recordemos EL PENSAMIENTO BÍBLICO DE HOY , que nos dice: 
Rescata a los que van rumbo a la muerte; detén a los que a tumbos avanzan al suplicio. Pues aunque digas, «Yo no lo sabía», ¿no habrá de darse cuenta el que pesa los corazones? ¿No habrá de saberlo el que vigila tu vida? ¡Él le paga a cada uno según sus acciones! (Proverbios 24: 11, 12).


JOHN CARLOS SOTIL LUJAN 
DIRECTOR DEL WEB BLOG - REFLEXIONES PARA VIVIR
Siempre es posible perdonar a quien nos ha hecho daño. De hecho, la Biblia requiere que, por nuestro propio bien, perdonemos a tos que nos han ofendido, sin importar la gravedad de la herida que hayamos sufrido, o si la persona pide o desea el perdón. Es unilateral y sana al que lo otorga.
La reconciliación, sin embargo, no siempre es posible. La reconciliación depende de dos personas y ambas necesitan invertir mucho en el proceso para que se produzca. ¿Cuándo es posible la reconciliación y la renovación de una amistad profunda?
Lewis B. Smedes enuncia cuatro condiciones:
• Primera, se debe comprender y aceptar la realidad del daño. Quien hizo el daño debe reconocer que hubo sufrimiento, que fue injusto y profundo. Hay quienes lastiman a otros sin darse cuenta. Mientras no lo acepten, no habrá reconciliación genuina. El reconocimiento de la falta contribuye a la reparación del daño causado.
• Segunda, quien hirió debe sentir la herida que causó. No es suficiente un asentimiento intelectual del problema. Debe sentir el dolor que causó.
• Tercera, al dialogar tiene que actuar con sinceridad. El diálogo establece el foro, el espacio en el que ocurre la reconciliación. Debe haber disposición a escuchar el relato del herido y tratar de entenderlo con sinceridad. El que fue herido también debe asegurarse de que el otro ha comprendido
• Finalmente, debe haber sinceridad en cuanto a un futuro común. Esto incluye una promesa de que quien hizo darlo no volverá a herir nunca más.
La experiencia de José nos proporciona un ejemplo muy útil al respecto. Él había perdonado a sus hermanos y renunciado a la venganza antes de que ellos se aproximaran. Cuando llegaron, sin embargo, José no se dio a conocer a ellos inmediatamente. Quena saber si habían cambiado. Los probó para saber si era posible una reconciliación. Jesús hizo lo mismo.
Los cuatro elementos mencionados no se dan con facilidad. Es un proceso difícil que requiere mucho amor en el que perdona y humildad en el ofensor. También requiere tiempo. Y no siempre es perfecto, porque nadie lo es. ¡Pero es posible! Dios hoy puede obrar un milagro en tu vida. ¿Qué dices?.
                         Tomado de : ¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
    Por Félix H. Cortez.

Recordemos EL PENSAMIENTO BÍBLICO DE HOY , que nos dice: 

Por tercera vez Jesús le preguntó: «Simón hijo de Juan, me quieres?» A Pedro le dolió que por tercera vez Jesús le hubiera preguntado: « ¿Me quieres?» Así que le dijo: «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero» (Juan 21: 17).

JOHN CARLOS SOTIL LUJAN 
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El teólogo escocés Hugh Ross Mackintosh definió una vez el perdón de la siguiente manera: «Es un proceso activo de la mente y del temperamento de alguien lastimado, por medio del cual anula un daño moral para hermanarse con el que lo ha lastimado, restableciendo la libertad y la alegría de la amistad». ¿No te parece admirable? El perdón hace posible que exista hermandad donde había enemistad y gozo donde había dolor. Cuando éramos esclavos del odio y el resentimiento, el perdón hizo posible la existencia de la confianza y el amor.
¿Cuál es la clave de la reconciliación? De acuerdo con Mackintosh., la clave está en la anulación del «daño moral». Esto es muy importante, porque el daño que nos han hecho se convierte en un obstáculo real entre nosotros y quienes nos lastimaron. Cuando alguien nos ha herido injusta y profundamente, ese acto se convierte en una «pared intermedia de separación» que nos impide tratarnos como hermanos, porque la confianza o el amor fueron traicionados. Esta separación es natural y apropiada porque nos protege de sufrir más injusticias.
Por eso, disculpar a otros no es perdonarlos, sino todo lo contrario. Cuando disculpas a alguien niegas que hubiera un daño y por tanto no es necesario perdonar. Si deseas realmente destruir la «pared intermedia de separación», primero debes reconocer que existe.
No me refiero aquí a ser muy sensibles. No debemos dar importancia a asuntos triviales. Sin embargo, sí debemos reconocer las heridas profundas. Pero no podemos quedamos allí. Tenemos que renunciar a la venganza y, mediante los lentes prodigio-sos de la gracia, perdonar a nuestros enemigos por el mal que nos hicieron.
Cuando pecamos contra Dios, él no disculpo nuestro pecado. Reconoció plena-mente su gravedad. Pero no se quedó allí. También retiró el «daño moral» que habíamos infligido, satisfizo los requerimientos de la justicia. Por medio de Jesús, Dios derribó la «pared intermedia de separación» e hizo posible la reconciliación entre nosotros y el cielo.
¿Existe un «problema moral» que te separa de Dios? Te invito a confesarle tus pecados y aceptar el medio que ha provisto en Cristo para reconciliarnos con él. Dios no te disculpa. Te perdona. No tienes que fingir o esconderte. Únicamente acepta su mano extendida en busca de tu amistad.
                 Tomado de : ¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
    Por Félix H. Cortez.

Recordemos EL PENSAMIENTO BÍBLICO DE HOY , que nos dice: 

Cristo es nuestra paz: de los dos pueblos ha hecho uno solo, derribando mediante su sacrificio el muro de enemistad que nos separaba (Efesios 2: 14).


JOHN CARLOS SOTIL LUJAN 
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Para llegar a dominar una habilidad se necesitan mucha práctica y perseverancia. El que aprende a tocar un instrumento lo sabe muy bien. Cuando alguien aprende a tocar el piano, su dedo va miles de veces a dar en la tecla equivocada. Es como un requisito que no está escrito en el manual. Interesante, ¿verdad? No desanimarse por fracasar miles de veces antes de aprender a tocar.
 Jaime y Josefina son los padres de un bebé perfectamente normal. El pequeño, que es un hato de energía, comienza a dar sus primeros pasos, se cae una y otra vez. Ellos observan sus progresos, al principio con satisfacción y luego con temor. Finalmente deciden llevar un registro. Cada caída del bebé se indica con una marca o símbolo. Al final se dan por vencidos. Después de que su bebé se caiga trescientas veces en una semana deciden hacer algo para poner fin a aquella dolorosa practica. Llegan a la conclusión de que aprender a caminar es muy difícil, así que le amarran los pies para que no camine y deje de darse de bruces contra el suelo.
 Ridículo, ¿verdad? Pues Dios tampoco hace eso. Lo importante es que todo aquel que lo intente aprenderá a caminar. Muchos hombres afamados y exitosos llegaron a la cumbre pasando por el camino del fracaso habitual, estrepitoso y doloroso. Walt Disney, por ejemplo, que muchos reconocen como uno de los hombres más creativos que han existido, fue despedido de un periódico «porque carecía de creatividad». Después de aquel primer fracaso quedó varias veces en bancarrota antes de construir sus famosos parques recreativos. A «Babe» Ruth, el famoso bateador, lo «poncharon» mil trescientas veces. Pero consiguió setecientos catorce jonrones. Es decir, fue «ponchado» dos veces por cada jonrón que bateó.
Algunos escritores confiesan que durante sus inicios recibieron más de doscientas cartas de rechazo. Así que ya sabes el precio del éxito. En realidad, implica un trabajo muy duro. Ninguno se puede considerar escritor si no ha fracasado muchas veces. Por ejemplo, el novelista inglés John Creasey llegó a acumular setecientas cincuenta y tres cartas de rechazo. Luego publicó quinientos sesenta y cuatro libros.
 Lo mismo pasa en el camino de la vida cristiana. El cristiano cae, se equivoca, peca, comete errores de toda clase. Pero, de todas esas situaciones, se levanta y al fin logra desarrollar un carácter como el de Cristo.
              Tomado de : ¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
    Por Félix H. Cortez.

Recordemos EL PENSAMIENTO BÍBLICO DE HOY , que nos dice: 

Todos los que el Padre me da vendrán a mi; y al que a mí viene, no lo rechazo (Juan 6: 37).
JOHN CARLOS SOTIL LUJAN 
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Richard Edler escribió un libro al que le puso por titulo If I Knew Then What I Know Now [Si entonces hubiera sabido lo que sé ahora]. El autor pide a varios ejecutivos que mencionen lo más importante que han aprendido en sus vidas, algo que desearían haber sabido veinticinco años antes.
 Para Bill Lipien, presidente de Mitchum Iones & Templeton, la enseñanza más importante es: «Sé consciente de que en un treinta por ciento de los casos fracasarás estrepitosamente».

J. Melvin Muse, presidente de Muse Cordero Chien and Associated, afirma: «Comete numerosos errores. Los errores alimentan un rápido desarrollo profesional. Aprende a recuperarte de forma brillante. Luego no cometas el mismo error una segunda vez. haz esto y tu progreso hacia la cumbre será más veloz que el de tus colegas conservadores».
El pastor Tim Crosby, en su libro Vestiduras de gracia, dice algo extraordinario con relación al texto de hoy que dice: Siete veces podrá caer el justo, pero otras tantas se levantará; los malvados, en cambio, se hundirán en la desgracia (Proverbios 24: 16).«Quizá usted esperaba leer algo como: “El hombre malvado cae siete veces, pero el justo permanece firme”. Pero no es eso lo que dice. Dios dice que el justo cae siete veces, pero que cada vez que cae se levanta, se sacude y sigue adelante hacia su objetivo. Amigo, ese es el secreto del éxito financiero, social o espiritual».
El éxito se encuentra al otro lado del fracaso. Tienes que fracasar si quieres triunfar. Los grandes triunfos surgen del fracaso repetido. ¿Cuántas veces has fracasado después de tu bautismo? No me refiero necesariamente a apostatar, salir de la iglesia e irte al mundo de cabeza, aunque eso también está incluido. Me refiero a pecar abiertamente, cometer errores penosos. Es posible que la mayoría, o quizá todos tus errores, sean desconocidos para los demás. Algunos de esos errores solo los conocen Dios, tú y Satanás. Otros únicamente Dios y tú, porque son pecados cometidos en el santuario de la conciencia; es decir, en la mente. Y es posible que otros únicamente Dios los conozca, pero de todos ellos te puedes volver a levantar. Es la maravilla del perdón y la gracia del Señor.
Dios lo dijo en nuestro texto de hoy: puede perdonar la misma falta muchas veces, porque sabe que sus hijos corren el riesgo de caer muchas veces y no quiere que teman acercarse a él en busca de perdón. Aférrate a su gracia y su misericordia y avanza hacia la perfección, aprovechando los errores del pasado.
                            Tomado de : ¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
    Por Félix H. Cortez.

Recordemos EL PENSAMIENTO BÍBLICO DE HOY , que nos dice: 
Siete veces podrá caer el justo, pero otras tantas se levantará; los malvados, en cambio, se hundirán en la desgracia (Proverbios 24: 16)


JOHN CARLOS SOTIL LUJAN 
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Perdonar a otros es un proceso semejante al de sanar. ¿Alguna vez te has lastimado gravemente? La curación fue un proceso que tomó bastante tiempo, ¿verdad? Yo tengo algo de experiencia en eso. Antes de los veinte años ya había sufrido cuatro fracturas. Todas en diferentes ocasiones. Con mi segunda fractura aprendí lo importante que era seguir con atención el proceso de curación. Una o dos semanas después de haberme fracturado la clavícula izquierda, yo ya me sentía bastante bien pero el médico insistía en que debía guardar reposo. Desesperado, una tarde decidí jugar al baloncesto con mis amigos. No había pasado mucho tiempo cuando resbalé y caí; la fractura volvió a abrirse. ¡Qué dolor sentí cuando volvieron a poner el hueso en su lugar!
Curarse de una herida emocional tiene un proceso análogo al de la curación física que debernos entender si querernos sanar bien. Según Lewis B. Smedes enPerdonar y olvidar, el proceso del perdón tiene cuatro etapas:
Sufrimos: El mundo en que vivimos no es justo y las personas que nos rodean no son perfectas. Por tanto, desde muy temprano empezamos a sufrir heridas. Algunas son superficiales y sanan solas Otras son profundas, se infectan y envenenan nuestro ser robándonos la felicidad y el bienestar.
Odiamos: El odio es la respuesta natural contra aquellas heridas que son profundas e injustas. El odio se concentra en las personas. No odiamos acontecimientos, cosas o instituciones, ni siquiera al mal mismo. Odiamos a las personas que nos hicieron el mal y nos parece imposible desearles que les vaya bien, que sean felices.
Sanamos: Esto pasa cuando Dios nos da la capacidad de separar a las personas del mal que nos hicieron. De esta manera ya no los vemos a través de la lente del mal, sino que recibimos una nueva capacidad para pensar generosamente en ellos. Este milagro nos libera del dolor de la memoria y hace posible que crezcamos y prosperemos en la vida.
Nos reunimos: Esto sucede cuando el que ha sido herido renuncia a la venganza, y el que ha herido renuncia al mal.
Aunque no todas las relaciones fracturadas pueden restaurarse, toda persona que ha sido herida puede sanar por la gracia de Dios. Si te pones a pensar, perdonar a los demás es finalmente mucho más que beneficiarlos con nuestra benevolencia. Perdonar significa sanar para ser feliz y fructificar. ¿Por qué no pides a Dios que hoy inicie este milagro en tu vida?
                         Tomado de : ¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
    Por Félix H. Cortez.

Recordemos EL PENSAMIENTO BÍBLICO DE HOY , que nos dice: 

Dichoso aquel a quien se le perdonan sus transgresiones, a quien se le borran sus pecados
 (Salmo 32: 1).

JOHN CARLOS SOTIL LUJAN 
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