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Hay mucho dolor y tristeza entre las personas, por causa de relacionamientos quebrados; son heridas que, a veces, el tiempo no logra sanar. Personas que dicen: "Yo confié en él, o en ella, y me falló". El versículo de hoy muestra la salida para algunos de esos problemas. Dios dijo que lo buscaríamos, y lo hallaríamos si lo buscamos con todo nuestro corazón. La expresión "todo corazón" es sinónimo de integridad, veracidad y sinceridad. La since­ridad es la virtud que nos lleva a decir siempre la verdad y a mostrarnos, delante de las otras personas, tales como somos interiormente. Pero, la sinceridad no es algo que fabricamos: es un fruto del Espíritu Santo y un valor que debemos tener, con el fin de desarrollar relaciones hu­manas saludables.
El secreto, para ser sincero, es amar. Pero, amar de todo corazón; no por la mitad. Amar primero a Dios y, como resultado, al ser humano.Lo opuesto de la sinceridad es la hipocresía: decir lo que no es verdad, lo que no se siente; esconder, mentir, aunque esas mentiras sean llamadas "mentiras piadosas".
Para ser sincero, se necesita tener criterio. Esto significa que, cuando es necesario decir la verdad, debes utilizar las palabras y las expresiones co­rrectas. Las personas nunca se sienten heridas por lo que dices, sino por la manera en que lo dices.La sinceridad, también, requiere valor, ya que, a la hora de decir la ver­dad a un amigo o a una amiga, por ejemplo, la mentira, por piadosa que te parezca, no se puede justificar por el "miedo de perder una buena amistad".
La persona sincera siempre dice la verdad, en todo momento, aunque le cueste; sin temor al qué dirán. Ya que ser sorprendido en la mentira es más vergonzoso.Al ser sinceros, somos honestos con los demás y con nosotros mismos, convirtiéndonos en personas dignas de confianza, por causa de nuestra au­tenticidad.
Haz de este un día de sinceridad. Pero recuerda: "Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón"( Jeremías 29:13).
                                      Tomado del Libro de Meditaciones Matinales 2011, del Pr. Alejandro Bullón.

Dios nos ayude a ser sinceros en lo mas íntimo de nuestras almas y a saber decir la verdad sin temor y sin herir innecesariamente la suceptibilidad de los demás. Evitando todo tipo de mentira seremos fieles seguidores de nuestro Dios amado, quien con su verdad nos hace libres de todo engaño y mala  práctica. 
JOHN CARLOS SOTIL LUJAN
DIRECTOR DEL WEB BLOG "REFLEXIONES PARA VIVIR"
Lima, como toda gran ciudad, estaba congestionada y bulliciosa aquel día de diciembre; indiferente a las personas y a la vida. Sus estrechas ca­lles, desgastadas de tantos pasos, no podían siquiera imaginar el dolor que embargaba las emociones del hombre cabizbajo, cargado de culpabilidad. Aquella figura anónima se deslizaba, inadvertida, por el jirón de la Unión, en dirección a la plaza San Martín.
Aquellas calles indiferentes respiraban un aire de Navidad. Mucho color y calor: color, gracias a los motivos navideños, y calor, terrible, del verano. El misterioso personaje escogió aquel palco, con la intención de protagonizar la última escena de su vida. La tragedia capital: se dio un tiro en la cabeza.
Creo que, cuando una persona decide poner fin a su existencia, es porque se siente ausente y ajena; como si no perteneciese a la vida. Como si, para ella, no hubiese lugar en este mundo.
Ser acepto es una de las necesidades básicas del ser humano; es lo que lo motiva a ser. Sentirse útil lo hace necesario. Por eso, Pablo aconseja: "Recibios los unos a los otros". No dice "Recibid a los que os simpatizan o a quienes simpatizáis", sino a los otros: los otros son el prójimo; y el prójimo no tiene color, ni raza, ni idioma, ni personalidad ni carácter. Tu prójimo es, simplemente, aquel que está próximo a ti. No necesita agradarte; basta que esté a tu lado.Esto no tiene nada que ver con la amistad. Al amigo, tú lo escoges; al pró­jimo, no.
 El consejo de Pablo no es aceptar al amigo, sino aceptar al prójimo.La tendencia humana es escoger a quién aceptar; aislamos a las personas que no nos gustan. Formamos grupos cerrados, donde solo entran quienes saben descifrar el código establecido. Y muchos, como el insignificante ser humano que caminaba, anónimo, por las calles céntricas de Lima, son no solo dejados al olvido, sino rechazados, aislados e ignorados.Haz, de este día, un día especial de aceptación de las personas que no co­noces: saluda, en tu lugar de trabajo o en la escuela donde estudias, a las per­sonas que no saludabas; sonríe a los tristes; comunícate. Extiende la mano al necesitado. En fin... Sigue el consejo de Pablo: "Por tanto, recibios los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios"(Romanos  15:7)
                                   Tomado del Libro de Meditaciones Matinales 2011, del Pr. Alejandro Bullón.
Que siempre recordemos que toda persona es creación de Dios y por lo tanto es valiosa, por lo que nos corresponde como cristianos aceptarlas como son para influir positivamente  en ellas como fruto de nuestra relación con el Espíritu de nuestro amado Señor, sin dejar que se comprometan nuestros principios y hábitos. Que el Señor nos guíe en ese camino.
JOHN CARLOS SOTIL LUJAN
DIRECTOR DEL WEB BLOG "REFLEXIONES PARA VIVIR"
En su sonrisa, había una acuarela de sentimientos; solo que, en lugar de colores, se mezclaban la cortesía, la tristeza, la rabia y el rencor. Su brillante carrera profesional se había ido a cualquier parte; por lo menos, eso creía Iris. La habían "rebajado" de puesto, y estaba dispuesta a renunciar.
Es lo mínimo que puedo hacer, si me resta un poco de orgullo -me dijo, mientras enjugaba una discreta lágrima.
"Un poco de orgullo". Tal vez, ese fuese su problema, y ella no lo percibía. Los compañeros la acusaban de ser una "alpinista": aquella que solo piensa en crecer y escalar, sin considerar a los demás. Hasta que, un día, encontró a alguien que le hizo una jugada sucia: le creó intrigas con los jefes, y ahora se encontraba en esa situación desagradable.
El texto de hoy muestra que el Señor Jesús no vino a quitar del corazón humano el deseo de crecer profesionalmente. Nada hay de errado en aspirar a ser gerente o presidente; ese es un sentimiento positivo, limpio y cristiano. No puedes acomodarte, en la vida, siendo espectador del desfile de los victoriosos: debes aspirar, mirar alto, contemplar horizontes sin fin.Pero, Jesús vino a enseñar la manera de llegar a ser el primero. "No será así entre vosotros", mencionó, refiriéndose a la forma desleal y egoísta en que las personas desean escalar posiciones, cuando no tienen a Jesús en el corazón.
Si deseas crecer, debes revisar tus motivaciones. ¿Qué es lo que te lleva a querer ser el primero? ¿El sueldo, los privilegios y el poder? ¿O el deseo de servir?. Si la motivación de tu trabajo es el deseo de servir y hacer felices a las personas, te sorprenderás con el resultado: la consecuencia natural será un cargo de liderazgo. El verdadero líder no es aquel que da órdenes, sino aquel que es seguido y obedecido porque conquistó el corazón de sus colaboradores.Simple de ser dicho; difícil de ser vivido. Porque el orgullo te hace sentir que tú solo puedes, y que no necesitas de nada ni de nadie. ¡Mentira! La vida se encarga de demostrarte que no pasas de ser un simple ser humano.
¿Deseas ser próspero en tu vida profesional? Haz, hoy y siempre, del con­sejo del Maestro, el blanco de tu vida: "Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos (San Marcos 10: 43,44).

                                     Tomado del Libro de Meditaciones Matinales 2011, del Pr. Alejandro Bullón.
Que nunca olvidemos que la verdadera grandeza la encontramos en el servicio a los demás, y que el verdadero líder es aquel que es seguido voluntariamente por sus seguidores, porque los conquistó  como lo hizo nuestro Maestro de Maestros y Señor ,Jesús. 
JOHN CARLOS SOTIL LUJAN-  DIRECTOR DEL WEB BLOG REFLEXIONES PARA VIVIR



Pastor, me preguntaba un adolescente, ¿cómo puedo saber si estoy haciendo la voluntad de Dios?. Esa es la pregunta de todos. El razonamiento es simple: si hago la voluntad de Dios, seré bendecido; pero, ¿cómo puedo conocer la voluntad de Dios?
La expresión "acuerdo", encontrada en el texto de hoy, proviene del hebraico miphal, que significa "encontrar"; es decir, para que dos personas anden juntas, hagan un viaje juntas o sigan la jornada juntas, es necesario primero que se encuentren.Pastor, ¿cómo saber cuál es la voluntad de Dios para mi vida? El secreto es simple: encuéntrate con Dios.
Si yo quiero andar la jornada de mi vida con Dios, haciendo su voluntad y recibiendo sus bendiciones, primero necesito encontrarme con él.¿Qué significa encontrarse con Dios? Continuemos usando el ejemplo del viaje. Antes de iniciar un viaje es necesario hacer planes. Y si voy a viajar con alguien, esos planes deben ser compartidos.Con Dios funciona de la misma forma. Voy a su presencia y le muestro mis planes, le abro mi corazón. Le digo mis miedos, mis dudas, mis limita­ciones, adónde quiero ir, lo que quiero y necesito hacer, todo. Eso es orar.Pero en un viaje no habla solo uno. Con Dios es lo mismo. Ahora que terminaste de hablar es hora de escuchar lo que él tiene para decirte, cuáles son sus planes, los caminos que tiene para ti, por dónde quiete conducirte, los cuidados que debes tomar.¿Pero cómo oír su voz? Si hablar es orar, oír es leer. Leer la Biblia, beber de la Palabra de Dios, profundizarse en las revelaciones que Dios dejó en su Palabra. Algunas personas esperan que Dios les revele algo nuevo y diferente de lo que está escrito en la Biblia. Generalmente esa es una disculpa para hacer lo que ya vieron que Dios no aprueba.¿Quieres ser feliz? ¿Quieres vivir un día de bendiciones? y secreto es simple. Ve al encuentro de tu Dios, porque "¿andarán dos juntos? si no estu­vieren de acuerdo?"( Amós 3:3)
                                        Tomado del Libro de Meditaciones Matinales 2011, del Pr. Alejandro Bullón.
La voluntad de Dios está registrada en su palabra. Es por eso que cada día debemos buscar en ella su dirección y consejo para no hacer nuestra propia voluntad.
                                                                               JOHN CARLOS SOTIL LUJAN.
                                                                                DIRECTOR DEL WEB BLOG
                                                                                REFLEXIONES PARA VIVIR

El Templo de Jerusalén era el orgullo del pueblo de Israel. Y por eso, al volver del exilio babilónico, la primera actividad fue reconstruirlo: todo el material sería recaudado, y el primer paso sería revisar los fundamentos.
Era día de fiesta para el pueblo: el mayor símbolo de su fe estaba siendo, finalmente, reconstruido. El cuerpo sacerdotal estaba en su puesto; cantores e instrumentistas, listos para la adoración a Dios; gritos de alegría y de rego­cijo se oían a lo lejos. También el lloro. ¿Lloro? . En medio del pueblo, algunos dirigentes que habían visto la gloria del primer Templo, hecho por Salomón, al mirar los fundamentos del nuevo Templo, percibieron que era menor; los recursos eran pocos: la gloria de este nuevo Templo no podría ser comparada con la gloria del Templo de Salomón. La única emoción de ese día fue la tristeza. Y el llanto era tan alto como los gritos de alegría. En la misma escena, unos felices y otros tristes.La diferencia es la manera en que decidimos encarar la vida: existen per­sonas que solo ven tristeza, problemas y cielo nublado. Pasan por la vida lamentándose por la falta de oportunidades y de atención. Van por la vida llorando; no encuentran motivos para sonreír. ¡A pesar de estar frente a las grandes bendiciones de Dios!La reconstrucción del Templo era una prueba de que Dios les estaba brindando una nueva oportunidad. Este nuevo día también es una nueva oportunidad para ti. No pierdas el tiempo mirando hacia atrás, con tristeza y rencor. Mira hacia adelante con esperanza, y con la seguridad de que ven­drán días mejores.Cuando unos lloren en alta voz y otros canten de alegría y de gratitud, únete al segundo grupo. "Y muchos de los sacerdotes, de los levitas y de los jefes de casas paternas, ancianos que habían visto la casa primera, viendo echar los cimientos de esta casa, lloraban en alta voz, mientras muchos otros daban grandes gritos de alegría".(Esdras 3:12)
                               Tomado del Libro de Meditaciones Matinales 2011, del Pr. Alejandro Bullón.
Veamos siempre los aspectos positivos de todas las cosas que nos pasan en la vida, examinemos todo y retengamos lo bueno. Todo lo que nos ocurre tiene un propósito y si amamos a Dios todas las cosas nos ayudan para bien.
                                                                              JOHN CARLOS SOTIL LUJAN.
                                                                                DIRECTOR DEL WEB BLOG
                                                                                REFLEXIONES PARA VIVIR





Daniel caminó lentamente hasta la ventana de la casa, corrió la cortina, miró el sol que teñía de rojo el horizonte, y decidió olvidar la traición de sus compañeros; a fin de cuentas, no se podía esperar algo mejor de gente que no tenía el temor de Dios en su corazón.
El texto menciona que Daniel "era superior a estos sátrapas y goberna­dores, porque en él había un espíritu superior". Ese espíritu superior era el Espíritu de Dios. El joven Daniel se dejaba guiar por el Espíritu.Sin embargo, en aquellos tiempos, como hoy, la fidelidad a Dios tiene un precio. Tal vez, por eso resulte más cómodo acomodarse a la manera de pensar y de ser de la mayoría; la moda hoy es ser políticamente, y no bíblica­mente, correctos.
¿Quién se preocupa en ser ético, en un mundo en que la viveza parece haberse vuelto un requisito para escalar en la vida profesional? Sin embargo, Daniel sabía a quién servía, y el Espíritu Superior que lo guiaba lo hizo supe­rior. Esta superioridad no era solo cualitativa sino también espiritual: Daniel volaba donde las águilas vuelan. Las mezquindades propias de la carne no lo seducían: había probado del agua pura del manantial divino, y no se conta­minaría bebiendo de las aguas envenenadas de este mundo de pecado.Tú también fuiste llamado para un propósito elevado. 
No te confor­mes con los patrones morales y espirituales de una sociedad desesperada por desplazar a Dios del escenario de su existencia: atrévete a ser diferente. Déjate utilizar por el Espíritu Superior. Busca a Jesús todos los días. Jesús prometió que, si tú lo buscas, tu cuerpo será templo del Espíritu Santo. El resultado natural de esa experiencia será la superioridad, detrás de la cual corren multitudes; Dios se la da a quienes lo buscan de todo corazón.En la historia de Daniel, el rey colocó al profeta por encima de todos los demás funcionarios. El puesto de primer ministro, codiciado por todos, no fue el resultado del arduo trabajo de Daniel, sino la recompensa por su fidelidad.No enfrentes, hoy, los desafios que tienes por delante sin tener la seguridad de que el Espíritu Superior, que guió a Daniel, te guiará a ti también. Y recuer­da que "Daniel era superior a estos sátrapas y gobernadores, porque había en él un espíritu superior; y el rey pensó en ponerlo sobre todo el reino".(Daniel 6:3)
                           Tomado del Libro de Meditaciones Matinales 2011, del Pr. Alejandro Bullón.
No olvidemos que la palabra de Dios nos dice que si alguno tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos sin reproches. Pidamos mas de su espíritu y dejemos que el nos guíe en todo tiempo.
                                                                                  JOHN CARLOS SOTIL LUJAN.
                                                                                     DIRECTOR DEL WEB BLOG
                                                                                     REFLEXIONES PARA VIVIR




El era un joven ejemplar. Todavía recuerdo los comentarios que hacían respecto de él: excelente hijo, excelente amigo, buen estudiante, cristiano, consagrado. ¿Qué madre no se alegraría de tenerlo como yerno? ¿Qué pastor no se sentiría contento de tenerlo como líder de su iglesia? ¿Quién no gustaría de llamarlo su amigo?
Los años fueron pasando, y un día llegó la trágica noticia: Murió; peor todavía, se quitó la vida. ¿Cómo era posible? ¿No sería una broma de mal gusto? Lamentablemente, sí era él; la información no estaba errada.
Todos los seres humanos luchamos; para ser mejores, ser buenos ciu­dadanos, buenos esposos, en fin... Con él, no era diferente: su lucha diaria era por la búsqueda de la perfección. Procuraba ser el mejor en todo, espe­cialmente en la vida cristiana: oraba, ayunaba, predicaba, cantaba, sabía de memoria los Mandamientos, sabía lo que podía y lo que no debía hacer; conocía y sabía mucho sobre profecías y doctrinas. Tenía todo, pero no tenía nada. Era infeliz, vacío; su vida no tenía sentido. Vivió para agradar a todos; para hacer que todos fuesen felices. Pero, él mismo nunca lo había sido.
Su drama era disfrazar sus fallas con buenas acciones, querer agradar a los demás, y a Dios, con buenas obras. El nombre que damos a eso es legalis­mo. Legalismo es la intención de comprar el favor de Dios con acciones, con esfuerzo personal; legalismo es luchar por esconder la desnudez del alma con mis propias prendas. Ese fue, también, el drama de Adán y de Eva: cu­brieron su desnudez con hojas de higuera, sin percibir que esas hojas traían más problemas que soluciones.
No existe nada que puedas hacer para que Dios te ame más de lo que te ama. No existe sacrificio que aumente la misericordia de Dios o que dupli­que su cuidado por ti. Dios es amor, y si lo buscas en humildad te coloca las ropas que él preparó para ti.
Ropa, en la Biblia, es sinónimo de salvación. ¡Presta atención! El texto señala que Dios les hizo la ropa y fue él mismo quien los vistió. ¿Te diste cuenta de que el ser humano solo se deja vestir? Todo, en la salvación, es acción divina.
En un nuevo día, siempre es bueno recordar eso. La obra es de Dios, y tú solo debes aceptar: "Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió".( Génesis 3:21)
                              Tomado del Libro de Meditaciones Matinales 2011, del Pr. Alejandro Bullón.


Que cada día recordemos que nada de lo que hagamos puede comprarnos el favor de Dios, porque solo por su Gracia y sacrificio somos salvos.

 JOHN CARLOS SOTIL LUJAN.
                                                                                     DIRECTOR DEL WEB BLOG
                                                                                     REFLEXIONES PARA VIVIR


El enojo en sus ojos era atemorizante. Mirando fijamente al horizonte, trataba de encontrar palabras que no lo lastimasen tanto, pero no las hallaba.
Yo... yo soy así. ¿Qué puedo hacer? ¡Es mi naturaleza, mi destino, mi suerte; y no hay nada que pueda hacer para cambiarlo! Mucha gente piensa que jamás podrá cambiar de vida, y justifica sus errores, con la idea de apagar la voz de la conciencia. ¿Tienen ellos la razón? Hoy, tal vez, te levantaste con el sabor de la derrota en tus labios; te duele la cabeza intensamente; tu cuerpo siente la resaca de ayer. Y, mirándote al espejo, te sentencias: Soy así, ¿qué puedo hacer? La Biblia habla acerca de la naturaleza pecaminosa del ser humano. Des­de que venimos al mundo, traemos la inclinación hacia el mal. El versículo de hoy menciona la desobediencia de Adán como puerta de entrada del mal a la vida de todos. El árbol de la humanidad fue contaminado en su raíz, y los frutos son malos. La vida del ser humano es una incansable lucha en contra de la natura­leza pecaminosa. Creo que nadie, en sana conciencia, desea hacer el mal; a nadie le gusta tropezar y caer a cada rato. No le hace bien a nadie prometer y prometer, sin nunca cumplir. El texto de hoy presenta un contraste entre Dios y el hombre: si, por un lado, el pecado atacó la raíz de la humanidad y contaminó todos los frutos, por el otro, Cristo venció el pecado, y trajo solución y cura. Al comenzar un nuevo día de tu historia, recuerda que todos tenemos una naturaleza mala, pecaminosa, que se deleita en vivir lejos de Cristo y que prefiere vivir ajeno a la voluntad de Dios. El Señor Jesús, con el suave pañuelo de su justicia, nos limpia con cariño; nos limpia de todo y nos llama justos. Cuando por algún motivo te sientas indigno; en las horas de mayor an­gustia, en los momentos de total desánimo; cuando el martilleo de la culpa te golee sin cesar, recuerda: "Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos".(Romanos 5:19)
                             Tomado del Libro de Meditaciones Matinales 2011, del Pr. Alejandro Bullón.
Cada día es una lucha contra nosotros mismos por nuestra naturaleza pecaminosa y por vivir  en un mundo de pecado.Pidamos siempre el poder del Espíritu Santo para poder vencer hasta el día en que seamos transformados en un abrir y cerrar de ojos como es la promesa de nuestro amado Dios.


JOHN CARLOS SOTIL LUJAN.
DIRECTOR DEL WEB BLOG
REFLEXIONES PARA VIVIR


Los sobres se amontonaban, sobre la mesa de la cocina, como un castillo de naipes que en cualquier momento se desmoronaría. Cada sobre gritaba: "¡Pague, pague, pague!" Cintia evitaba entrar en la cocina, por miedo de oír el coro imaginario de los sobres. Pero, por más que no quisiese aceptar la realidad, las cuentas continuaban llegando, con valores cada vez más altos.
"Yo solo quería ser feliz", murmuraba, hastiada de huir de sus fantasmas: ropas caras, fiestas, restaurantes finos, viajes y más viajes. Todos sus amigos la consideraban alguien especial; una persona generosa y de buen corazón... con mucho dinero. Si el dinero en la mano es un vendaval, gastar sin tener dinero puede ser un tsunami.Ser feliz. Ese es el constante anhelo del ser humano: buscar incansable­mente la felicidad. Y, para encontrarla, no mide esfuerzos: lucha, corre, llora, se sacrifica, no come, no duerme; casi deja de vivir.No es malo desear la felicidad; lo errado no es el objetivo sino el medio que usamos para conseguirlo. La mayoría de las veces, ese medio es la pose­sión de bienes materiales.Desde que nos despertamos hasta la hora de dormir, somos bombardea­dos con mensajes consumistas. Las personas basan su felicidad en su capa­cidad de consumir: cuanto más compras, más feliz te sientes. Y eso es una rueda viva, que gira en función de un único sentimiento oculto: la codicia.La codicia no es solo querer lo que los demás poseen, sino desear lo que no puedo tener. Cintia compró, compró y compró, queriendo tener más, y terminó con menos.Tu felicidad no es la sumatoria de lo que tienes, sino a quién perteneces; es bueno tener, pero es mejor pertenecer. Cuando escoges pertenecer a Dios, escoges la felicidad: él te ayuda a vivir con lo que tienes y con lo que eres, y te dará mucho más de lo que un día soñaste.Hoy, sal a la lucha de la vida procurando primeramente pertenecer a Jesús y permaneciendo en él. Cuando sientas el deseo de tener lo que no está dentro de tus posibilidades, a pesar de que te parezca bueno y agradable a los ojos, recuerda: "Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores".( 1 Timoteo 6:10)
                       Tomado del Libro de Meditaciones Matinales 2011, del Pr. Alejandro Bullón.


Muchos problemas y males nos causamos por las diversas codicias de esta vida, por ello tengamos presente siempre el consejo bíblico de estar contentos con lo que tenemos ahora , porque el Señor no nos desamparará.


JOHN CARLOS SOTIL LUJAN.
DIRECTOR DEL WEB BLOG
REFLEXIONES PARA VIVIR

¡No sé qué hacer; simplemente, no lo sé! . Con el rostro entre los brazos, sentada frente a mí, Claudia era el retrato de tantas personas, inmersas en un mundo de dudas: matrimonio en bancarrota, crisis en el trabajo, deudas y luchas diarias con la depresión, Claudia buscaba respuestas.
"Son tantas", decía ella, "tantos caminos, tantas filosofías, tantas pro­puestas, que es imposible saber lo que es o no es correcto".Verdad y mentira. Verdad, que existen muchas filosofías, caminos y alter­nativas. Vivimos en un tiempo en el cual está de moda creer en algo, vivir la espiritualidad, buscar la armonía del alma. El enemigo de nuestras almas es especialista en crear confusión en la mente del ser humano; fue así en prin­cipio, y continúa así actualmente.La pregunta del texto de hoy es una de las más difíciles de traducir. En el hebreo, sugiere dos ideas diferentes, y eso causa cierta contradicción entre los estudiosos de la Biblia. El enemigo formuló una pregunta con el claro objetivo de confundir a Eva; su intención era llevarla a dudar de Dios. Y continúa siendo este su objetivo hoy, al presentar tantas filosofías, creencias y caminos alternativos.Es muy probable que, en algún momento, te hayas sentido como Clau­dia, sin saber adonde ir, qué hacer o qué dirección tomar. En la carretera de la vida, todo parece oscuro y te parece imposible llegar a destino.El caso de Claudia muestra que buscar el rumbo llevada por las ideas y las filosofías humanas solo te conduce a la confusión: el camino es la Palabra de Dios. La Biblia es el mapa del viajero; el GPS para el perdido; la señal de tránsito que indica: sigue adelante, a derecha o a izquierda. Las orientaciones divinas son claras y objetivas: a nadie le fue mal por haberlas obedecido.Deposita tu confianza en Dios. Aunque al principio no lo entiendas; a pesar de que tu humanidad te hace pensar que la orientación está equivoca­da. Dios jamás falló a los hijos sinceros, que van a él en busca de orientación y de consejo. Haz de este un día de obediencia a sus orientaciones, y recuerda que el enemigo puede aparecer, en algún momento, susurrándote: "¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?"(Genesis 3:1) U.P..
                               Tomado del Libro de Meditaciones Matinales 2011, del Pr. Alejandro Bullón.


"Sin duda alguna que el que aplica los consejos divinos siempre encuentra esperanza y solución para todas las crisis y desafíos de la vida".
JOHN CARLOS SOTIL LUJAN.
DIRECTOR DEL WEB BLOG
REFLEXIONES PARA VIVIR


El cabello largo, ondulado y negro como el azabache caía, graciosamen­te, sobre sus hombros; y, a pesar de la oscuridad de la noche, sus ojos, grandes y hermosos, brillaban con el fulgor de sus sueños. Sueños brillantes, coloridos, iluminados por poderosos reflectores y adornados con aplausos. Ella, la estrella aclamada; la multitud, rendida a sus pies, pidiendo escanda­losamente que cantara otra vez.
Desde pequeña fue así. Apenas tendría dos años de edad, y ya subía a la mesita de centro de la sala, tomaba cualquier objeto en la mano y se ponía a cantar. Dios la había bendecido con una linda voz: parecía un canario, en una mañana de sol.
Pero, esa fue su tragedia: se enalteció su corazón a causa de su hermosu­ra; corrompió su sabiduría a causa de su maravillosa voz.
Es triste decirlo, pero la realidad nos muestra, con frecuencia, la vida de personas que recibieron talentos extraordinarios de parte de Dios y fueron conducidas a la muerte. Pero, el problema no estaba en los talentos, sino en la manera frivola en que los administraron.
Cuando los talentos giran en torno del yo, la tragedia se aproxima como un caballo desbocado; es cuestión de tiempo. Más tarde o más temprano, los castillos se desmoronan como si fuesen de arena; el viento se lleva la gloria humana; las luces se apagan, los aplausos callan, y nadie más pide un bis.
Conocí a Charo, convertida en una estrella en decadencia: sus tiempos de gloria se habían ido prematuramente. Los médicos no lo entendían, pero la tuberculosis, rebelde, se resistía a cualquier tratamiento, e iba devorando sus pulmones, impiadosamente. Con los ojos brillando de emoción, me confió: "Es el precio que estoy pagando por innúmeras noches mal dormidas, hun­dida en el mundo de la farándula".
Murió joven. Cuando quiso cantar para Dios, ya era tarde: sus pulmones no resistían; su voz, quebrada, parecía un tambor viejo. Solo producía el lamento triste de alguien que no supo administrar el don que Dios le dio.
Tú continúas vivo. Para ti, todavía no es tarde: el sol aún brilla en tu jornada. ¿Por qué no le entregas a Dios todo lo que eres y lo que tienes? Hazlo ahora, y recuérdate que con Lucifer fue diferente, porque "se enalteció su corazón a causa de su hermosura, corrompió su sabiduría a causa de su esplendor".(EZEQUIEL 28:17)
                                       Tomado del Libro de Meditaciones Matinales 2011, del Pr. Alejandro Bullón

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Júnior es muy querido por sus amigos; pero esta noche se encuentra solo. ¿Por qué alguien tan popular prefiere quedar solo un sábado de noche? ¿Por qué sus amigos lo habrían abandonado, justamente un sábado de no­che, cuando todos salen y se divierten?
Desde que su matrimonio acabó, Júnior pasó a sentirse un infeliz, un don nadie; el complejo de inferioridad se apoderó de él. Hoy, el muchacho alegre dio lugar a una persona amargada; la sonrisa fácil fue reemplazada por la tristeza y las bromas se transformaron en lamento.
La vida de Júnior fue cuesta abajo, como un carro desenfrenado. Perdió todo. La comida no tiene más sabor; los colores perdieron su brillo... y se hunde cada vez en un mundo de lamento y de pena. "¿Volveré a sonreír al­gún día? ¿Alguien podrá amarme de nuevo? ¿Todavía tengo algún valor?", se pregunta a sí mismo. Y no encuentra respuestas.
El versículo de hoy fue escrito para un pueblo asustado y angustiado: asustado, por el gigantesco viaje de vuelta a Jerusalén; angustiado, por miedo a lo desconocido. Un pueblo que salía del cautiverio con baja autoestima y el orgullo herido; esclavo por segunda vez. ¿No era demasiado?
En medio de ese torrente de sentimientos pesimistas, Dios presenta una verdad: "Tú eres precioso, y yo te amo". El mensaje de Dios, para el pueblo de Israel en aquel tiempo, es el mismo para Júnior, para ti y para mí, hoy: somos preciosos, y Dios nos ama con todas las fuerzas de su ser. El amor de Dios existe no porque seamos buenos o fáciles de amar, sino porque somos sus hijos, creados por él, a su imagen y semejanza.
Quién sabe, hoy no te sientes bien; el peso del complejo de inferioridad te masacra. Quizás hoy sientes que nadie te ama, y que todos se ríen de ti y de tu manera de ser. Dios te ama: tú eres la cosa más linda que Dios tiene en este mundo; tú eres precioso.
Enfrenta los desafíos de este nuevo día sabiendo que eres precioso para Dios. Cuando las sombras de la tristeza oscurezcan tu vida, recuerda las pala­bras de tu Padre, que te dice: "Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé: daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida"(Isaías 43:4)
                            Tomado del Libro de Meditaciones Matinales 2011, del Pr. Alejandro Bullón

La vida está llena de caminos. Muchos, por todos los lados: caminos men­tirosos, engañadores, seductores; caminos que te susurran a los oídos: "Hola, ven conmigo, yo te llevo donde quieres llegar".
Uno de esos caminos es el placer. Te ofrece maravillas, pero te cobra caro; no le creas. Por otro lado, no temas al placer; el placer tiene un lugar en la vida: a fin de cuentas, es resultado de los sentidos, y los sentidos fueron colo­cados en tu cuerpo por el Creador. Uno de los propósitos de los sentidos es proporcionarte placer. Y, si fue Dios quien colocó la fuente del placer en ti, no debe ser peligroso ni pecaminoso, como parece.El problema es la búsqueda del placer por el placer en sí mismo; la ob­sesión por el placer, despojado del temor de Dios. Por lo tanto, cuando el placer toque a la puerta de tu corazón y no venga acompañado del temor de Dios, no le hagas caso: su fin será la muerte.El único y el verdadero Camino es Jesús. Cuando él estuvo en la tierra, declaró a sus discípulos: "Yo soy el Camino"; Camino con mayúscula. No existe otro que te conduzca a la vida; buscar la felicidad siguiendo cualquier otro camino es buscar la muerte.Pero, cierto día, un joven me preguntaba: "¿De qué forma Jesús es el ca­mino?'^ he comprobado que muchas personas, en el mundo, no entienden la manera en que Jesús las conduce a la vida; algunas, incluso, buscan formas místicas de seguir a Jesús. Pero, Jesús es práctico, y sus enseñanzas también lo son. El modo en que desea llevarte a la vida es por medio de su Palabra: cada vez que abres la Biblia, el Señor se comunica contigo y te muestra el camino que debes transitar. Obedecer a su Palabra es andar en el camino.Desdichadamente, vivimos en días en que cada uno desea ser su propio camino; cada uno piensa que sabe lo que es bueno para sí. El resultado es que la carretera de la vida está colmada de cuerpos sangrando, agonizando... esperando el momento final de una existencia sin sentido.Haz de este un día de retorno a la Palabra de Dios. Consulta las enseñanzas divinas antes de tomar una decisión. No te atrevas a vivir solo, porque "hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte".(Proverbios 16:25)

                                      Tomado del Libro de Meditaciones Matinales 2011, del Pr. Alejandro Bullón



A Gerardo le llamó la atención la sencillez y el amor de aquella familia. Había aceptado la invitación seguro de que tratarían de cambiar sus conceptos religiosos, pero ellos no le hablaron de religión durante la cena. Volvió otras veces, atraído por el amor, a pesar de que sus convicciones religiosas eran diferentes. Jamás se tocó el asunto religioso; aquella familia, simplemente, le daba amor y compañerismo, sabiendo que él era un extranjero en tierra extraña. 
Un día, Gerardo no logró reprimir su curiosidad.-¿Por qué no me hablan de su religión? -preguntó, ansioso.
-No es necesario -le respondieron-: te la estamos mostrando todos los días.
El amor en acción llevó al joven egipcio a estudiar la Biblia y a conocer la teoría del amor. Entendió lo que sucedió en la cruz del Calvario, y hoy es un ministro del evangelio.
"Dios es amor", afirma Juan. Dios no solo tiene amor, no solo da amor: es la esencia del amor. Cada vez que da amor, se da a sí mismo. El amor no existe separado de él. Dios es la persona amor, y la única manera de decir que estamos en él es estar en el amor y vivir el amor.En el versículo de hoy, el apóstol Juan relaciona el amor al verbo "permanecer": permanecer en Dios es permanecer en el amor. Es fácil amar esporádicamente; cuando conviene, cuando es necesario. El verdadero amor permanece: ama cuando las cosas van bien o cuando la tempestad amenaza la embarcación; ama en todo tiempo, a pesar de las personas o de las circunstancias.
La única forma de entrar en la práctica del amor es ir a Jesús y permanecer en él. Quien permanece en Jesús simplemente ama, de manera natural, porque, como dice San Pablo: "No vivo más yo, sino que Cristo vive en mi". Desafíate hoy a vivir la dimensión del amor en acción; a no separarte de Jesús; a hacer de él tu compañía permanente. Recordando que, cada vez que las personas que no conocen a Jesús desean conocerlo, no buscan la Biblia para conocer la teoría del amor, sino a los cristianos, para "leer" sus vida y ver si la teoría funciona. Porque: "Dios es amor, y el que permanece en el amor, permanece en Dios, y Dios en él".(1 Juan 4:16)
                                Tomado del Libro de Meditaciones Matinales 2011, del Pr. Alejandro Bullón

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